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Pese a tener plantillas similares, el comportamiento de los equipos es totalmente diferente de un año a otro cuando se enfrentan a los azulgrana, ¿por qué?

Cuando a mitad de temporada en España solo restan por decidir los puestos europeos y el descenso, no nos queda otra que darle crédito a Simeone. No por el espectacular paso del Barcelona la liga deja de ser aburrida y la goleada del Madrid en campo del Valencia suma puntos a esta gran verdad.

Este Barça tiene algunas diferencias con el de la última campaña de Guardiola y quizás por ello, al margen de la pobre faena de su único rival, no tropieza con tanta frecuencia y recién archivó su primera derrota en liga, apenas su segundo partido sin victoria en veinte fechas.

Repaso a la jornada 20
¿Qué ha cambiado? En la temporada pasada los equipos que no pueden jugarle de tú a tú al Barça no hacían otra cosa que trancarse atrás, defender en bloque y arañar un empate si podían. Los dos puntos dejados por los azulgrana en campos complicados como Anoeta, Mestalla, San Mamés, Cornellá y el Madrigal acabaron estirando hasta lo imposible la distancia con el Madrid.

En todos esos partidos Guardiola alineó sólo dos hombres en punta, contrario al esquema de tres delanteros que hizo del Barcelona un equipo de ensueño desde el arribo del de Santpedor en 2008. Iniesta fungía como ese tercer atacante que no siempre podía cumplir sus funciones a cabalidad. Lógicamente no es un extremo, sino un playmaker.

Fiel a lo que dictan los cánones del juego de posición el equipo culé se preocupaba en extremo por quedar bien parado cuando perdía el balón, lo cual le permitía escasas llegadas a sus rivales pero le generaba también a sí mismos menos oportunidad de tomarlos mal parados.

En las casi silentes transformaciones del equipo de Pep y Tito al de Tito encontramos a un Barça más vulnerable, pero que encuentra más espacios en sus oponentes al permitirles más libertades. Tal es así que en toda la liga pasada recibieron solo 29 goles y en las 20 jornadas de esta campaña han recibido 23, pero han sido solo cinco los puntos dejados en el camino.

Sucede algo similar a lo que ocurre en Inglaterra con el Manchester United, ambos dejan jugar más y esto les permite desarrollar todo su armamento. Aunque Iniesta ha ocupado repetidamente el puesto de tercer atacante en muchos de esos campos difíciles el funcionamiento del equipo le ha permitido rendir en esa posición, incluso en la derrota del sábado en Anoeta.

Otro factor que ha contribuido a que el Barça pueda desplegar todo su futbol es precisamente su gran ventaja en la tabla y sus implicaciones psicológicas. Cuando se juega con la necesidad de ganar cada partido las cosas salen muy diferentes a cuando no se tiene la presión de vencer a toda costa. Ganar cansa y parte del éxito reside en cómo administrar ese cansancio, el físico y sobre todo el mental.

En las dos temporadas en las que el Barça llegó comprometido al final de la Liga, 2010 (la aseguró en la última jornada) y 2012 (quedó a nueve puntos del Madrid) cayó eliminado en semifinales de Champions por la lógica carga mental y física de tener que emplearse al máximo en dos frentes.

Por el contrario, las otras dos temporadas donde alcanzó la orejona, -y podemos sumar a este análisis también la conseguida en 2006-, llegó a la recta final liguera con un colchón de puntos que les ermitió manejar a su antojo todas sus variables. Este año parece que las cosas tomarán este camino, por lo que no sería ilógico pensar otra vez en Wembley.

Del mismo modo podemos aplicar esta situación a lo que ocurre en el Real Madrid. El verse lejos del Barça los ha hecho jugar bajo presión y ceder esta anormal cantidad de puntos, aunque la diferencia es tan grande que no tienen remedio: la Champions o nada y sin la distracción de la Liga se convierten en uno de los principales candidatos a plantarse en la final de Londres.

Así son las cosas en el futbol, de un año a otro dos planteles que no han variado apenas sus plantillas tienen comportamientos muy diferentes. El Barça no es el mismo porque no se ha mostrado igual y ha modificado también el comportamiento de sus rivales. Un poco de ambos...

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