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El brasileño, que había ingresado al campo hacía pocos minutos, vio la roja y no protestó. Eso sí: se disculpó con el entrenador por dejar al equipo con un hombre menos

Primero, un codazo a Rubén. Kaká veía la cartulina amarilla dos minutos después de haber ingresado por Gonzalo Higuaín. Mourinho confiaba en el brasileño para buscar la victoria en Pamplona, pero el ex Milan no entraba con el pie derecho.

Si a los 59 era amonestado, al 75 sería expulsado. Sabiendo que tenía ya una tarjeta, el centrocampista sudamericano impedía sacar una falta a Osasuna y eso le valía la segunda amarilla. Error infantil y a las duchas antes de tiempo.

El que alguna vez fuera el mejor jugador del mundo no protestó. Se marchó rápidamente a los vestuarios, pero antes de salir del campo hizo un claro gesto al banquillo, donde estaba su entrenador. Kaká estaba pidiendo disculpas a Mourinho por haber dejado al equipo con un hombre menos, a falta de un cuarto de hora para el final del encuentro.

Sin dudas, la enésima mala noticia para Kaká desde que está en la Casa Blanca. Hace mucho tiempo que apenas es tenido en cuenta por el técnico portugués y, cada vez que tiene la posibilidad de demostrar su valía, no acaba de hacerlo del todo bien. Mucho menos con situaciones como la de este sábado, cuando el Real Madrid lo necesitaba para ganar un partido difícil. No para hacerse expulsar.

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