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Los de Simeone afrontan el nuevo año con el punto de mira más allá del segundo plano

¿Qué aficionado atlético podía pensar que esto iba a estar así al principio de la campaña? Muchos se hubiesen motrado incrédulos y todos lo hubieran firmado. Pero sí, este es el panorama de la temporada: un Atlético de Madrid que pisa muy fuerte, que convence más en casa que lejos del Vicente Calderón y que pone en su punto de mira cotas muy altas que, aunque difíciles, tienen fecha de caducidad, los partidos ante los dos rivales más importantes de la competición. A pesar de los buenos momentos y las horas bajas.

Siempre y cuando la temporada y el ritmo del equipo se mantengan como están, los partidos ante Real Madrid y Barcelona han pasado de ser un reto a ser más que una oportunidad para poner zancadillas e intentar recortar con el que marcha por delante... o ampliar ventajas sobre el perseguidor. Y es que el Atleti ya no sólo persigue, sino que ahora también es perseguido. A tantos puntos, exactamente.

Por tanto, con el Cholo comiéndose el dulce turrón mientras ultima el alargue de su contrato por un año más y el Rubin Kazan esperando en la ronda de una Europa League que aunque importante, parece haber pasado a segundo plano, el club rojiblanco afronta un 2013 con la ilusión de lo que pueda pasar y la posibilidad de que, con algún que otro rezo más, la temporada se vuelva a convertir en histórica. Como digo, es cuestión de un par de fechas... y de un par de tropiezos contrarios.

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