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El jugador luso tocó la gloria al conseguir ganar su primera Liga con el Real Madrid, pero en los últimos meses lo que parecía un gran año se ha complicado mucho

Liga BBVA

Cristiano Ronaldo ha cerrado el año 2012 con motivos para sentirse feliz. El delantero del Real Madrid por fin probó las mieles del éxito en la Liga BBVA con su club, haciendo bueno el dicho de que a la tercera va la vencida, gracias a una temporada espectacular en la que el conjunto merengue logró alcanzar el récord de los 100 puntos y anotó la friolera de 121 goles, destrozando todos los registros marcados hasta el momento.

El portugués tuvo un papel fundamental en esa gesta gracias a los 46 goles que convirtió durante la campaña pasada y dejó claro que él es el principal baluarte de un conjunto que parecía llamado a dinamitar el dominio de su gran rival, el FC Barcelona, tanto en España como en Europa.

Pese a ello, los culés lograron superar a los merengues en los cuartos de final de la Copa del Rey en el mes de enero, lo que permitió a Messi y compañía alzarse a la postre con el título del torneo del KO frente al Athletic de Bilbao. Ese fue el primer borrón de una temporada que prometía ser irrepetible.



Pero sin duda, las dos mayores decepciones de Cristiano Ronaldo en 2012 ocurrieron a once metros de la portería, concretamente desde el punto de penalti, justo cuando el delantero veía más cerca cumplir sus dos máximos sueños...

El primer escenario fue el Satiago Bernabéu y el rival fue el Bayern de Múnich. Los alemanes lograron pasar a la final de la Champions League que más tarde perderían ante el Chelsea gracias a una ronda fatídica de infarto en la que el "7" del Real Madrid falló su disparo. Su error, junto a los de Kaká y Ramos, condenaron a los hombres de José Mourinho a la eliminación.

Solo tuvieron que pasar 63 días para que el destino le diera a Cristiano una nueva oportunidad, esta vez vistiendo los colores de su selección. De nuevo en una semifinal y otra vez desde el punto de penalti, España y Portugal se jugaban su futuro más inmediato en la Eurocopa de Polonia y Ucrania...

Y esta vez, el fracaso fue incluso más doloroso. El luso ni siquiera tuvo oportunidad de disparar gracias a los errores de sus compañeros y Cesc Fábregas rubricó el billete de vuelta a casa que ponía fin a su ilusión. Por si fuera poco, desde su propio país lo acusaron de esconderse en un momento tan importante. Era su adiós más amargo...

Sin embargo, Cristiano supo rehacerse y regresó con más ganas que nunca en el arranque de la nueva temporada. El delantero volvió a enfundarse la camiseta blanca del Real Madrid en la búsqueda de su tercer título desde que llegara a Concha Espina y no dejó pasar la oportunidad: con dos goles, uno en la ida y otro en la vuelta, los merengues superaron una vez más a su eterno rival y lograron la Supercopa de España frente a su público en el Santiago Bernabéu.

EN NÚMEROS
Cristiano esta temporada
14 GOLES
3 ASISTENCIAS
17 PARTIDOS
Con un vestuario confeccionado a su medida, con varios de sus hombres de confianza como Coentrão o Pepe, con José Mourinho en el banquillo y con un equipo reforzado, la ansiada "Décima" se convirtió en el gran objetivo...

Quizá fue precisamente esa necesidad de ganar la Champions League la que motivó que los resultados en Liga no fueran los esperados. Frente a un Barcelona imparable que ha sabido superar de forma magnífica la marcha de Pep Guardiola y la llegada de Tito Vilanova, el Real Madrid se ha ido quedando atrás de forma paulatina, a una distancia que, al menos en diciembre, parece insalvable.

Esa distancia entre madridistas y culés en el territorio colectivo también se ha materializado a nivel individual entre Messi y el ex del Manchester United. El argentino se ha disparado todavía más de lo que suele ser habitual en el registro goleador y Cristiano ha sido incapaz de mantener el pulso. La diferencia de más de diez tantos a estas alturas de campeonato parece demasiada entre los dos máximos exponentes del fútbol mundial.

2013 promete un año complicado para el delantero del Real Madrid, por la desventaja acumulada que lleva del año pasado. Sin embargo, el luso ya ha demostrado que es capaz de lo mejor cuando la presión es asfixiante. Esa es la principal razón por la que hasta ahora ha aguantado el pulso ante el que probablemente es el mejor jugador de la historia. En este nuevo año, le toca seguir luchando.

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