thumbnail Hola,

El malagueño será uno de los jugadores a seguir en el partidazo entre Málaga y Real Madrid de este sábado. Goal.com repasa sus inicios hasta convertirse en la sensación de la Liga

“Isco es muy buen jugador”. El que lo dice no es otro que el mismo José Mourinho, que esta semana seguro que le habrá dado alguna vuelta que otra a cómo encararle en el partido que enfrenta a Real Madrid y Málaga este sábado, con el menudo mediocampista como uno de los referentes a seguir. No obstante, es uno de los pilares del conjunto de Pellegrini que tan buenas vibraciones viene dejando estos dos años, y a su vez, una de las sensaciones en la Liga y la Champions League. Algo que muchos ya veían venir desde hacía tiempo. Mucho antes de que Mourinho le diera su ‘bendición’ pública.

Mismamente, en Valencia, el club de donde llegó hasta el Paseo de los Martiricos en el verano de 2011, previo pago de los seis millones de euros que figuraban en su cláusula de rescisión. Estuvo cinco años en las categorías inferiores, desde los 14 a los 19, pero no encontró la regularidad que buscaba en el primer equipo valencianista. La posibilidad de dar el salto a Primera de la mano del Málaga, volviendo así a su tierra, a Benalmádena, pesó suficiente para cambiar de aires. En el Valencia Mestalla, el filial che, dejó una huella imborrable eso sí.

“Isco es un espectáculo de futbolista” recuerda a Goal.com Cristian López, delantero del Atlético Baleares, y ex jugador además del Castilla entre 2009 y 2011, que compartió vestuario con él en el Mestalla. “Es imposible destacar sólo un aspecto de él. Es increíble todo lo que hace: el golpeo, los pases, el cambio de ritmo, te mete el culo y es imposible quitarle el balón… es un jugador que te guía al equipo y además mete goles. Es muy muy completo”.
"Isco es un espectáculo de futbolista. Es imposible destacar sólo un aspecto de su fútbol"

“En cualquier parte del campo hacía una filigrana y dejaba al contrario planchado. Le he visto meter goles por la escuadra, con las dos piernas, desde el centro del campo… de todos los colores. Hacía cinco o seis caños por partido, daba asistencias, ¡de todo! En Mestalla le decían ‘haz lo que te dé la gana, juega por donde quieras’, ya fuera caer a banda o por el centro, lo que quisiera… pero es que luego cada vez que cogía el balón se notaba que lo llevaba él” explica Cristian desde una perspectiva privilegiada, tras destacar en el filial blanco al lado de jugadores de lo mejorcito del país. “Yo al lado de Isco metí once goles. Tenía el balón y le hacías un buen movimiento y sabías que te haría llegar el balón en condiciones”.

“Sé que Isco va a llegar más arriba todavía” vislumbra Cristian. “No sé por qué no tuvo la oportunidad en Valencia. Se veía a leguas que si no lo hacía en el Valencia, terminaría explotando en otro equipo”. Como al final ha hecho en La Rosaleda, a escasos kilómetros de donde empezó su carrera, en el Atlético Benamiel de su Benalmádena natal. Un humilde y trabajador club de la Costa del Sol, que va camino de cumplir el cuarenta aniversario de su fundación, gozando del reconocimiento global de la provincia.

Allí fue donde Isco dio sus primeros pasos en el fútbol, antes de que a los 14 años le fichara el Valencia. E igual que sucedía en la ciudad del Turia, el menudo mediocampista del Málaga llamó la atención de propios y extraños desde el primer momento, cada vez que saltaba al césped de El Tomillar. Así lo recuerda Salvador Burgos, toda una institución en el Atlético Benamiel, y que fue el que le introdujo en el fútbol, su entrenador en las categorías de benjamín y alevín.

“Entonces, pese a ser tan pequeño, ya marcaba las diferencias. Mientras estuvo en el Atlético Benamiel fuimos siempre campeones en todas las categorías donde estuvo. Había muchísima diferencia entre él y el resto. De pequeño jugaba de mediocentro, y estaba un poquito entradito en peso, pero no importaba, seguía siendo superior. Nosotros le teníamos siempre dos o tres categorías por encima de la suya, porque no progresaba si estaba con los de su edad. Con edad de infantil jugaba con los cadetes de segundo año, y aun así era el mejor. Siempre con el ‘10’ en la espalda, su número favorito. Aquí venía gente a verlo exclusivamente a él, que no eran aficionados del Atlético Benamiel. Siempre con una actitud buenísima, una alegría, una suficiencia, nunca pensaba que fuera a perder o a hacerlo mal. Nunca tenía problemas de presión aun cuando no le salía bien la primera jugada” recuerda Salvador para Goal.com, rememorando su traspaso al Valencia en 2006.

“Isco está muy centrado en el fútbol. Y su familia ha sido la base más importante que ha tenido. A él se lo querían llevar muchos equipos, y su padre supo mantener la calma y, hasta que no vio un sitio seguro, no se movió del Atlético Benamiel. Vino el Barcelona, y el Espanyol también andaba como loco por contratarle. Sería el Valencia al final, que estuvo aquí durante varios meses insistiendo, y convenció al padre. Nos invitaron a ir a Paterna, y a Isco le encantó. Se veía con posibilidades de jugar y crecer allí. El Barcelona sin embargo no les convenció, veían todos los jugadores que salían de La Masía y sabían que sería muy difícil llegar al primer equipo” cuenta Salvador, tremendamente satisfecho de ver a Isco triunfar en Primera como lo está haciendo. Un Isco que hoy en día cuentan que sigue igual de cercano y afable, y que se ha involucrado incluso para jugar este 28 de diciembre en un triangular benéfico organizado por el club.
"El Espanyol y el Barcelona también seguían a Isco antes de irse al Valencia. No nos pagaron nada, fue muy cutre"

Paradojas de la vida, en su momento el Atlético Benamiel no sacó rédito alguno a su proyección. Cero euros por el traspaso, para ser más concretos. Y no precisamente porque no quisieran. Así lo recuerda Salvador en primera persona: “El Valencia nos pidió la baja federativa para poder ficharlo y se la dimos. Entonces fue cuando hubo varios cambios de presidente. Fuimos a hablar con Llorente finalmente, y Juan Sánchez y Pep Claramunt nos reconocían el traspaso, pero como no habíamos firmado nada, no se nos pagó nada. Y nosotros tenemos el contrato de Isco, y con las disposiciones actuales, dado que cumplió todos los objetivos jugando hasta en el primer equipo, a nosotros nos hubiera reportado hasta 120.000 euros. Una cantidad que nos da la vida para seis temporadas. Si se marcha fuera de España, por derechos de formación y siendo menor de 21 años, nos corresponderían 270.000 euros. Ya cobramos algo más de 40.000 euros por su traspaso al Málaga, pero del Valencia no nos ha llegado nada. Fue una maniobra muy cutre después de que nos portamos muy bien con ellos, priorizándolo por delante de otros clubes”.

Clubes como el Espanyol o el Barcelona, según relataba el propio Salvador Burgos, que no el Real Madrid. Y es que el club que este sábado se verá las caras con Isco conocía de su existencia cuando militaba en el Atlético Benamiel, pero entonces descartó su incorporación a las categorías inferiores. “El Real Madrid no se interesó. Lo conocía uno de los ojeadores del club, pero decía que no le gustaba su físico, porque de pequeño no era muy alto y además estaba algo entrado en peso” recuerda Salvador, en un caso que inevitablemente guarda similitudes con el de David Silva, que sí llegó a estar a prueba en el Real Madrid, y fue descartado por su estatura.

Sea como fuere, el fútbol, inteligente donde los haya, supo dejarle un hueco a Isco, que este sábado se enfrenta al Real Madrid en un partido de campanillas. El mejor escaparate posible al mundo, que poco a poco ya va conociendo mucho mejor a este chico de Benalmádena. Allí dejó su sello, como en Valencia. Como lo está haciendo ahora en Málaga. Y como seguramente lo venga haciendo en los años venideros, donde quiera que esté.


Artículos relacionados