thumbnail Hola,

Había expectación por ver cómo reaccionaba el aficionado merengue a la última derrota en Vigo, al apoyo que brindó Florentino a Mourinho, y a su actuación del último sábado

El Real Madrid recibía este domingo al Espanyol en un partido especial por conocer cómo recibiría el Santiago Bernabéu a su equipo después de todo lo sucedido en los últimos diez días, desde la visita del Ajax: la derrota ante el Celta en Copa, las acusaciones de Mourinho a su plantilla, el apoyo público que le brindó el presidente Florentino Pérez al entrenador, o el percance buscado que tuvo el propio técnico con un periodista este mismo sábado tras la rueda de prensa.

Después de la última derrota, ante el Betis, el Bernabéu silbó a los que coreaban a Mourinho durante el partido ante el Alcoyano. De ahí la lógica expectación por ver la reacción del madridismo ante lo que es uno de los momentos más delicados en las últimas dos temporadas y media.

Y lo cierto es que, antes del pitido inicial, el recibimiento del coliseo blanco fue todo lo plácido que suele ser para con su equipo. Cuando anunciaron las alineaciones por megafonía, el público que para entonces aún no llenaba las gradas reaccionó con aplausos para sus jugadores. Como suele suceder habitualmente.

Excepto por el detalle de que desde la megafonía del estadio no se presentó a José Mourinho, como es habitual. ¿Una forma quizás de evitar el plebiscito de la grada?

Asimismo, se guardó un minuto de silencio antes del comienzo en memoria de la hija de Alfredo Di Stéfano, fallecida esta misma semana.

Artículos relacionados