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En sólo dos partidos, el 'Txingurri' le ha cambiado la cara a un equipo que caía en picado

Tal vez sea un poco pronto para valorar a Ernesto Valverde al frente del Valencia, pues sólo lleva dos partidos, pero en estos encuentros se ha visto a un equipo distinto, con más intensidad, las líneas mas juntas y teniendo muy claro qué hacer en cada momento del partido.

Dos partidos sentado en el banquillo -no viajó a Lille con el equipo- han bastado para notar el cambio de mentalidad del equipo. Un cambio cimentado en la inclusión de Albelda en el once titular. El capitán es clave en el apartado emocional del vestuario. Con él en el campo, el equipo aprieta más y está mas junto, y de eso Valverde se dio cuenta el primer día que llegó. Probablemente es esa figura la que necesitaba el Valencia, alguien con un fuerte carácter, que sea una extensión del entrenador en el terreno de juego.

El juego no es vistoso, pero bien es cierto que ahora lo que importa es ganar y recuperar el terreno perdido en las las catorce primeras jornadas. Ya habrá tiempo de jugar mejor cuando el técnico encaje todas las piezas del puzzle. El Valencia del "Txingurri" defiende bien, con mucho sentido y muy solidario en el esfuerzo, y rentabiliza al máximo sus llegadas al área rival, haciendo gol en las pocas opciones que dispone.

Los dos próximos partidos son en casa ante Rayo Vallecano y Getafe, rivales en teoría asequibles y que, en caso de salir victorioso, volverían a situar a los valencianistas muy cerca de puestos de Liga de Campeones, consiguiendo una racha de cuatro victorias, algo impensable hace semana y media cuando se destituyó a Pellegrino.

Valverde ha virado el rumbo del Valencia, algo nada sencillo con todo lo que se dice que ocurre en ese vestuario. Ha recuperado a piezas clave y, de momento, ha logrado involucrar a algunos jugadores que no estaban totalmente implicados. Y todo con dos tercios de campeonato aún por jugar...

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