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El técnico parece más alejado que nunca del club blanco y se suceden los debates sobre el devenir del equipo y la conveniencia de su marcha. ¿Sería beneficioso o perjudicial?

El Real Madrid se halla inmerso en una situación ciertamente espinosa a nivel institucional. A once puntos del liderato en Liga, habiendo consumado las mismas derrotas que en todo el año pasado en menos de cuatro meses, y sumido en una espiral constante de polémicas, la pitada en el partido ante el Alcoyano de buena parte del Santiago Bernabéu a los que coreaban a José Mourinho cobró una especial relevancia. Y de hecho, apenas una semana más tarde fueron varios medios de comunicación, algunos de los más importantes del país, los que filtraron la desconexión existente entre técnico y presidente del Real Madrid, aventurando un cambio de entrenador al final de la presente temporada.

Un escenario que en los últimos días mantiene totalmente revolucionada a la parroquia madridista, que se debate entre la defensa y el ataque a José Mourinho, entre los pros y los contras que supondría un relevo en el banquillo merengue el próximo verano. Es por ello que Goal.com ha querido jugar a imaginar cómo podría ser un futuro Real Madrid en el que no estuviera el entrenador de Setúbal, qué cambios se podrían ver en el club blanco y cuáles serían más acusados.

En el estrictamente plano deportivo mismamente, sería muy extraño no ver a un equipo peor plantado que el actual. Y es que desde que llegara José Mourinho a Concha Espina se ha podido ver a la mejor versión del Real Madrid en los últimos años. Un equipo voraz, arrollador, comprometido, vertiginoso, sacrificado, rocoso, compacto, inspirado, con una tremenda capacidad goleadora, tradicionalmente de transiciones rápidas, de asfixiante presión alta. En definitiva, y con la única excepción de este inicio de campaña donde sí ha dejado más dudas, un equipo merecidamente acreedor de la Liga de los récords. Más allá de que la filosofía de juego pudiera ser más o menos directa, más o menos vistosa, más o menos efectiva dependiendo de la táctica rival.

Un estilo de este Madrid que, guste más o menos, tampoco es que sea algo tremendamente innovador en el panorama futbolístico mundial, ni siquiera en la historia del club blanco, pero el alto grado de compromiso de todos los jugadores le otorga una solidez que ha hecho de éste un equipo tremendamente efectivo y confiable. Por otra parte, como sucedía en anteriores equipos de Mourinho, un motivador a todas luces inigualable. De hecho, es más que destacable la diferencia del Madrid que dirigía Pellegrini, a este de Mourinho, siendo ambas plantillas muy parecidas, sobre todo en su primer año. Y quizás sea precisamente ahí donde más diferencias puedan surgir tras la marcha de Mourinho.



De hecho, es más que sintomática la reciente imagen del técnico de Setúbal hablando con Maicon sobre el estado de la plantilla del Inter de Milán con la llegada de Rafa Benítez. Mourinho tiene fama de exprimir a sus jugadores al máximo, y sea quien sea el entrenador que llega detrás, tiene complicado igualar semejantes grados de compromiso, más allá de los sistemas tácticos, filosofía o jugadores que fuera a emplear. Ha sido tradicionalmente así en la carrera del luso, y mientras no se demuestre lo contrario, nada hace pensar que pueda ser distinto en Concha Espina, por muchas diferencias que haya podido tener con algunos miembros de una plantilla con edad y contratos como para recorrer aún mucho camino en la entidad merengue.

En el capítulo puramente estructural del club, estaría por ver si el presidente en el poder, fuera Florentino u otro, mantendría el actual organigrama. Cabe recordar que, estando Mourinho en el final de su primera temporada, el Real Madrid decidió prescindir de Jorge Valdano para otorgarle al entrenador un rol de manager general, con hilo directo con la presidencia y la dirección general del club sin intermediarios que pudieran provocar “disfunciones”. Un cargo muy “inglés”, que adquiría por tanto mucho mayor peso en las decisiones del club, con mayor potestad y voto en materias como la de fichajes, e incluso la cantera.

En estos apartados, no sería difícil que el entrenador entrante tuviera una mayor y mejor conexión con la estructura de cantera, entrenadores y dirigentes, como el propio Mourinho se ha encargado de dejar patente en las últimas semanas con sus desavenencias públicas con Alberto Toril. Algo que va más allá del número de canteranos con el que contara para el primer equipo, que en el caso de Mourinho han sido muchos en número, pero pocos en oportunidades reales de consolidación hasta esta temporada en la que los Nacho, Morata o José Rodríguez están gozando de más oportunidades.



Por otro lado, en el capítulo de los fichajes, sería complicado hacerlo mejor de lo que se ha hecho en estos tres años. Y es que han llegado jugadores como Ozil, Khedira, Callejón, Varane, e incluso Di María, que vienen dando unas prestaciones bastante altas para el precio que se pagó por ellos. Por el camino quedan fiascos como los de Pedro León, Canales, o Altintop, y situaciones discutibles como las de Sahin, Carvalho, o Coentrao, siendo especialmente polémicas algunas operaciones con jugadores con los que Mourinho compartía representante, como el propio Coentrao, el renovado Carvalho, o los Fabinho y Pedro Mendes para el filial. Pero sea como fuere, en el balance global, es de justicia reconocer que el Real Madrid ha avanzado más de lo que ha retrocedido en estos años en fichajes.

Situación totalmente inversa a lo que sucede cuando se trata de evaluar la imagen que ha ofrecido el club blanco en estas últimas temporadas. Y es que, con Mourinho en el Real Madrid, las polémicas han sido constantes, y de todos los colores. Posición que históricamente no se ha correspondido nunca con el club madridista. Schuster escandalizó a la opinión pública por preguntar en rueda de prensa de dónde procedía un árbitro hace apenas unos años, y en esta última etapa, raro ha sido el día en que no se lanzaban acusaciones como éstas, y otras muchas más graves. Contra los árbitros, pero también contra UEFA, contra la Federación Española, contra los medios de comunicación, contra equipos, jugadores, aficiones y entrenadores rivales, y lo que es más llamativo, contra los propios estamentos del Real Madrid, ya fueran sus jugadores, los portavoces, el director deportivo, los dirigentes, jugadores y entrenadores de la cantera presentes y pasados, y hasta la propia afición, con ese reciente gesto recibiendo a puerta gayola al Bernabéu cuarenta minutos antes del partido. Sólo el presidente se ha librado de las acusaciones del entrenador, en lo que con perspectiva parece ser una guerra buscada de uno contra todo. Y sólo por el momento.

Y ahí sí que cualquier entrenador que aterrice en el Real Madrid tendrá bien fácil ser menos escandaloso que su predecesor. Un aspecto que no prima por encima del fútbol desarrollado, los títulos o el caudal de fútbol, pero que va indisolublemente ligado a la esencia del club. ¿Habría más capítulos donde podría notarse la hipotética ausencia de José Mourinho en un futuro? ¿Dónde crees que estaría la mayor divergencia de todas? ¿La marcha de Mourinho sería favorable o perjudicial para el Real Madrid?

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