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Piqué, Fábregas y Jordi Alba tuvieron que irse del club para después volver previo pago por parte del Barça

Mucho se está hablando del once repleto de canteranos del Barça el otro día, y si bien es cierto que son canteranos, algunos lo son "con truco". 59 millones de euros costó recuperar a Piqué, Cesc y Jordi Alba, que tuvieron que emigrar de la Masía para pasados los años volver al club, teniendo éste que pagar por ellos.

El primero fue Piqué, que después de ser cedido al Real Zaragoza emigró a Manchester, de donde regreso en el año 2008 de la mano de Pep Guardiola y ante la falta de oportunidades que le daba en los Red Devils Sir Alex Fergusson, y desde entonces en un referente tanto en su club como en la selección española.

Camino parecido recorrió Cesc Fábregas, que emigró a Londres para enrolarse en las filas del Arsenal, después de que Arsene Wenger lo fichase tras quedar maravillado en la copa del mundo sub-17. Cesc fue el jugador más joven en debutar con el Arsenal y también en convertirse en capitán. El Barcelona lo compró en el verano de 2011 por la friolera de 40 millones de euros.

El último en ser "repescado" ha sido Jordi Alba, que tuvo que irse del club catalán en su día porque decían los técnicos que era bajito. Recaló en el Valencia, y tras una cesión al Nastic, volvió al primer equipo, donde Emery lo reconvertió a lateral, conviertiéndose en el dueño de la banda izquierda tanto del Valencia como de la selección española.

Así que no es oro todo lo que reluce, nadie duda de la calidad de la cantera blaugrana, pero hay algunos casos en los que el club tuvo que pagar dinero por jugadores que en su día fueron suyos.

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