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El equipo merengue estuvo a tres minutos de caer ante el Borussia Dortmund, al que no pudo ganar en ninguno de los dos partidos. Los síntomas de este Madrid generan cierta zozobra

El Real Madrid arrancó un empate ante el Borussia Dortmund en el último minuto gracias a un gol de Mesut Ozil de falta directa que sirvió para desatar la euforia en el Santiago Bernabéu. Sin embargo, si bien el gol es clave para mantener intactas las opciones de clasificación a los octavos de final, lo sucedido en los 89 minutos anteriores dejan un poso de cierta zozobra entre el madridismo.

Y es que este Real Madrid, acostumbrado a ser infalible y a arrollar a casi cualquier rival que se le pone por delante, ha encontrado en el Borussia Dortmund un revés considerable. Pues sólo le ha podido arrancar un punto de seis posibles en dos partidos, y ni tan siquiera ha conseguido estar por delante en el marcador en 180 minutos de juego. De hecho, de ser una eliminatoria, habría quedado eliminado. Así las cosas, el cuadro amarillo se convierte así en el único equipo al que este Madrid de Mourinho no ha conseguido ganar al menos una vez en la fase de grupos de la Champions League.

Algo que no cuadra con lo que proclamaba José Mourinho hace no mucho, cuando recordaba los tropiezos del Real Madrid en anteriores ediciones de la Champions con los Milan, Juventus u Olympique de Lyon en la fase de grupos. El cazador ha sido cazado. Y hay un dato que un día después de jugar ante el Borussia resuena con fuerza entre los mentideros merengues: el Real Madrid está a una sola derrota de sumar tantos partidos perdidos como el año pasado en toda la temporada, cinco.

De momento lleva cuatro, ante el Barcelona en Supercopa, Getafe y Sevilla en Liga, y Borussia Dortmund en Champions. Y si no hubiera sido por la remontada ante el Manchester City con el tiempo casi cumplido, o mismamente por el gol de Mesut Ozil de falta este martes, ya hubiera sumado la quinta. Un dato que, más allá del mal arranque de temporada y de la dificultad del grupo en la Champions, evidencia ciertos síntomas de que el equipo merengue no está bien. O para ser más exactos, no está tan bien como el año pasado.

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