thumbnail Hola,

El delantero argentino que hoy juega en la Liga de Quito, habló en exclusiva sobre sus experiencias en España, Brasil, su actualidad en Ecuador y mucho más....

Duerme por las tardes y ese momento es sagrado para él. Hay cosas que no cambian por más modificaciones culturales que se hayan experimentado. Correr detrás de una pelota puede dar varias alternativas y dibujar un plan de vida al que adaptarse, pero para algunos la esencia no cambia. A los 19 años tomó su valija y aceptó el desafìo, después de sufrir un descenso con Nueva Chicago en la temporada 2007/08. No tuvo una carrera convencional, porque estuvo cinco años sin jugar y a los 16 años llegó a Mataderos. Pero las ganas de Ariel Nahuelpan son la clave de todo lo bueno que le sucede y su furia goleadora le abre las puertas.

De la mano de Edgardo Bauza desembarcó en Liga de Quito, uno de los grandes equipos de sudamérica. Pero antes dejó su marca en Coritiba, de Brasil, donde mostró su mejor versión y después ganó experiencia en Racing de Santander. Pero lo que Nahuelpan quiere es poder seguir creciendo, ya que espera poder volver a Brasil y algún día tener una nueva aventura en la Argentina. Todo con un sello distintivo que lo convierten en un personajes humilde, directo y absolutamente sincero. 

P: De Mataderos, a Brasil, a España y a Ecuador, todo muy distinto…

-Fueron todas experiencias muy lindas. Yo en Chicago estuve poco, jugué poco en la Argentina, me tocó lo peor de Chicago porque descendimos, jugamos con 18 puntos menos, sufrimos un año de suspensión de la cancha. Fue un año duro, en el que nosotros teníamos que meter el pecho para remontar eso. No lo logramos y apareció el Coritiba de Brasil y me compró. Ahí fue mi experiencia en el exterior, estuve dos años bárbaros. Pude hacer muchos goles, tuve la suerte de marcar en los clásicos, con Atlético Paranaense y siempre que jugaba con ellos es como si hubiese jugado un partido aparte. Me fue muy bien, la gente me lo reconoció y eso me ayudó. Después me fui a España, al Racing de Santander. Jugué contra los más grandes, Messi, Cristiano Ronaldo, una experiencia increíble. Y después llegué a Ecuador, a Liga y hace ocho meses que estoy y lo disfruto.

P: En ese camino que recorriste, hay tres destinos que a tu juego le deben haber dado diferentes cosas…

-De Chicago hasta ahora creo que mejoré muchísimo en la parte técnica. No te olvides que yo estuve cinco años sin jugar, porque arranqué a los 16 años en Chicago y fui aprendiendo de golpe. Pararme mejor dentro del campo, manejar la ansiedad, la presión que se siente. Con el tiempo fui madurando y el tiempo me ayudó a estar tranquilo y ser útil en un equipo. Fui haciendo goles, goles importantes, lo que me permitió poder hacer diferentes experiencias.

P: Y a nivel personal, ¿cómo manejaste todo eso, porque te fuiste bastante chico?

-Si, yo me fui a los 19 años, mi hijo Bautista había nacido y a los tres meses de su nacimiento me tuve que ir. Fue muy duro, estuve casi tres meses solo, aprendiendo el idioma, en un lugar donde no había extranjeros. Pero soy una persona que me adapto rápido a las cosas. Cuando llegué a Brasil estaba feliz y fue todo muy importante para mí. Hacía esfuerzos por entender lo que me decían, sólo comprendía el saludo. La comunicación es básico para poder vivir en un lugar, pero sabía que era parte de mi futuro y me concentré en eso y dejé atrás al Ariel que extrañaba. Estar lejos de la familia es complicado, pero es un trabajo y hay que entenderlo. Además, mi mamá hablaba conmigo todos los días y lloraba… Era duro, pero me fui adaptando a todo.

P: Y esta aventura en Ecuador, ¿cómo te toma?

-En cuanto apareció la chance y supe que el Patón (Bauza) me quería para sus proyectos me puse feliz. En cuanto me dijeron que era Liga, sabía a qué venía. Un equipo grande de sudamérica. También sabía que venía a pelearme con la altura. Los primeros 4 meses fueron durísimos, por suerte lo superé, estoy jugando, haciendo goles… Todo positivo.

P: Y esa experiencia en España, en la que me dijiste jugaste contra los más grandes…

-Toda la ansiedad era en la previa de los partidos. Cuando estabas en la cancha también, porque mirabas para los costados estaba Xabi Alonso, Diarrá… Disfrutaba cuando sabía que iba al Bernabeu, al Camp Nou, esperaba con ansiedad lo que iba a pasar. Mi debut en Racing fue contra Barcelona, en nuestra cancha, y perdimos 3-0, y  fue una experiencia increíble. No sólo por verlos jugar, sino saludarlos, charlar con los jugadores de Barcelona.  Y cambié camisetas también, con el Madrid, le pedí a Benzemá, Diarrá y a Pipita Higuaín, que nos conocíamos por el hermano (Federico) con quien jugué en Chicago. Y con Barcelona la cambié con Adriano, que había jugado en Coritiba, cuando se la pedí a Messi, ya la había cambiado, no tuve la suerte.

P: Hace un tiempo, hablé con Sebastián Leto y  me contó que con Panatinaikos, cuando jugaron con Barcelona, se sintieron impotentes porque no le podían sacar la pelota, ¿vos qué experiencia viviste contra ellos?

-En el primer partido en Santander, a pesar de que fue un 3-0, creo que jugué un poco mejor, toqué un poco más la pelota, pero en el Camp Nou, fue imposible sacarles la pelota a esos muchachos. Estuve 25 minutos corriendo de un lado para el otro sin sacarle la pelota. Messi es más rápido con pelota controlada, que sin la pelota. Volaban, es verdad no se les puede sacar la pelota. Sólo el Madrid ahora está mejor y le puede hacer partido. Nosotros tuvimos suerte porque perdimos los dos partidos 3-0, a los demás les hacían de a más.

P: ¿Te gustaría hacer otra experiencia en alguna otra liga más?

-Me gustan casi todas las ligas. Pero con mi familia tenemos una debilidad que es Brasil. La pasé muy bien allá. Siempre quiero mejorar y me adaptaría a cualquier liga. Pero me gustaría volver a Brasil en algún momento. Ahora mi cabeza está en Liga, porque quiero ganar cosas importantes con este club y para eso vine. Estamos obligados a ganar y entrar a alguna Copa. Pero la verdad que sí, cuando tomamos mate con mi mujer, pensamos que ojalá pueda volver a Brasil. El fútbol brasileño está muy fuerte y eso tienta.

P: Y la Argentina, ¿te gustaría volver?

-Si que me gustaría. Tuve algunas chances, Vélez en algún momento habló con mi representante, cuando se había ido Santiago Silva a Fiorentina. Racing también sé que se hicieron contactos… Uno siempre analiza todo y el fútbol argentino siempre tienta. Uno tiene que saber qué es mejor para la carrera de cada uno y si aparece una buena propuesta, volver a mi país siempre es una idea que me da vueltas por la cabeza.

Artículos relacionados