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El equipo blanco tuvo a los blaugrana contra las cuerdas la primera media hora. El primer gol viene precedido de una jugada de 15 pases donde intervienen nueve jugadores merengues

Real Madrid y Barcelona firmaron tablas el pasado domingo en un Clásico apasionante donde ambos equipos pudieron salir contentos. El Barcelona, por mantener la ventaja de 8 puntos en la clasificación (sólo estuvo realmente a 11 puntos durante cinco minutos). Y el Real Madrid, por recuperar las buenas sensaciones en Liga después de tener incluso contra las cuerdas al Barcelona en la primera media hora.

Una fase donde ya podía haber quedado casi sentenciado el encuentro si Benzema llega a embocar a gol las dos claras ocasiones de las que dispuso, sobre todo aquella en la que dispara al palo de la portería de Victor Valdés rematando solo desde el punto de penalti. Y es que apenas dos minutos antes, Ronaldo ya había puesto al Real Madrid por delante en el marcador (habría sido el 2-0), y ambas jugadas fueron de ésas que dejan huella en el equipo rival.

Y es que, como si se hubieran cambiado las camisetas súbitamente, el Real Madrid pudo haber matado al Barcelona en esas dos jugadas a base de ‘su’ propio tiqui-taca. Acostumbrado a lanzar contraataques rápidos, abruptos, espasmódicos, el equipo merengue demostró poder tener el control del balón, circularlo con fluidez, y generar ocasiones de gol de esta manera. La jugada que acaba con el disparo de Benzema estrellándose en la madera es de esta naturaleza, aunque el cénit fue el gol de Cristiano Ronaldo.

No en vano, se trata de una jugada en la que interviene todo el equipo del Real Madrid, a excepción sólo de Iker Casillas y Pepe. Comienza en la derecha con un saque de banda de Alvaro Arbeloa, pasa por la banda izquierda donde la llega a tocar Marcelo incluso, vuelve a la diestra donde entre Ozil y Di María aceleran la jugada, y termina de nuevo en la banda izquierda, donde Cristiano Ronaldo remató a gol sin marca alguna. Hasta ese momento se habían dado quince pases entre jugadores del Real Madrid, con los jugadores blaugranas sólo pudiendo observarlo, y con el lujo de un taconazo de Marcelo al borde del área incluso: esto es, el tiqui-taca merengue.

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