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El canterano, lateral izquierdo de 17 años, jugó ante el Millonarios en el Trofeo Bernabéu. "Hay que tener humildad y seguir igual ahora. No soy nada en el fútbol", confiesa a Goal

Aproximadamente las diez de la noche del miércoles 26 de septiembre de 2012 en el Santiago Bernabéu. Corre el minuto 74 del partido entre Real Madrid y Millonarios en el Trofeo Bernabéu, cuando José Mourinho ordena hacer un triple cambio en el equipo madridista. Se marcha Adán y entra Jesús Fernández, abandona el campo Raúl Albiol y entra el central del Castilla Derik Osede, y a su vez, se marcha Fabio Coentrao, dejando la banda izquierda para Mario Hermoso, el que fuera la sensación del Trofeo Bernabéu en una noche que seguro le costará olvidar.

Y es que Mario apenas tiene 17 años recién cumplidos, militando en el Juvenil B del Real Madrid. Y sin embargo, se saltó tres equipos de una sola vez, hasta llegar al lado de José Mourinho, convirtiéndose en el vigésimo sexto canterano que hace debutar el técnico de Setúbal en poco más de dos temporadas. “Nunca te puedes plantear debutar con el primer equipo del Real Madrid a tan corto alcance” explica el propio Mario Hermoso a Goal.com tras el partido ante el Millonarios. “Siempre tienes la ilusión de llegar cuanto antes a Primera. Pero cuando me lo han comunicado estaba… [balbucea sin llegar a poder pronunciar las palabras exactas, y explota con una risa mezcla de inocencia y euforia]”. Durante el partido se le vio con un desparpajo único, pero no es lo mismo vivirlo que contar lo vivido.

No en vano, no deja de ser un sueño cumplido. “Lo que más me ha sorprendido es la confianza y el apoyo de los jugadores grandes. La confianza que te dan para que debutes y lo hagas lo mejor posible” explica, asimilando aún todo lo que le ha sucedido a lo largo de un día mágico. Mario Hermoso es madrileño y madridista desde pequeño, de familia madridista, el mayor de dos hermanos (hermana, en este caso), y han sido muchas las veces que ha ido al Santiago Bernabéu. Pero eso sí, siempre como espectador, nunca antes había estado tan cerca de los vestuarios ni del césped del coliseo merengue.

Aunque sí había estado antes tan cerca de los jugadores del primer equipo blanco, los Ronaldo, Kaká, Casillas y compañía. Concretamente dos veces antes del partido frente al Millonarios. En el entrenamiento del mismo miércoles por la mañana, y en otro entrenamiento en que fue requerido por José Mourinho en septiembre del año pasado. Algo de lo que pocos, o ninguno, podrá presumir: haber jugado con el primer equipo del Real Madrid tras apenas dos entrenamientos. Un sueño hecho realidad en toda regla.

Y de ahí lo que el mismo Mourinho dijera en rueda de prensa: “Mario y Derik van a ser los niños más famosos del colegio mañana”. En el caso de Mario, instituto, pues estudia un ciclo formativo de Administración y Derecho. Sin embargo, el joven lateral izquierdo del Juvenil B se lo toma con mucha mayor dosis de realismo. Casi impropia. “Hay que seguir igual. Hay que tener humildad. Mañana y pasado será todo igual cuando vuelva al instituto y a los entrenamientos con el juvenil. Si es que no he hecho nada. Has debutado pero no soy nadie en el fútbol” explica Mario Hermoso a Goal.com desde la misma zona mixta del Santiago Bernabéu.

“Cuando llegan momentos como éstos sólo hay que dar las gracias y seguir trabajando” puntualiza Mario, sabedor de que ahora su objetivo no es el Deportivo de La Coruña, sino su equipo, el Juvenil B del Real Madrid que entrena Fernando Morientes. Mario se define como “un lateral izquierdo que cumple, intenso en actitud defensiva y con muy buena incorporación al ataque”. Y se confiesa admirador de Roberto Carlos. De momento, ya ha pisado en una ocasión la misma banda que recorría el brasileño en el Santiago Bernabéu, y el camino a seguir para que pueda volver a hacerlo comienza ante el Atlético Metropolitano, el rival que le espera este fin de semana.

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