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El francés fue de la partida en Vallecas después de dos partidos consecutivos saliendo desde el banquillo y marcó el 0-1. Era sólo su tercer partido de titular de siete posibles

El Real Madrid jugó este lunes en Vallecas con la misma alineación que había preparado José Mourinho para el partido del domingo. Esto es, con Sergio Ramos de titular, Mesut Ozil en el banquillo dejando su puesto a Luka Modric, y con Karim Benzema por fin titular de nuevo con el Real Madrid. En lo que era la reválida particular del ariete francés.

No en vano, en Vallecas fue titular después de dos partidos consecutivos en el banquillo, a la sombra de Gonzalo Higuaín: ante Sevilla y Manchester City. El '9' merengue no había comenzado fino la temporada, prolongando su sequía goleadora en la Eurocopa hasta el sexto partido oficial del curso, lo que había provocado que el Pipita fuera titular en cuatro de los seis partidos oficiales que se llevaban disputados antes de medirse al Rayo Vallecano, mientras que el galo sólo había sido de la partida en dos ocasiones: frente al Barcelona y el Granada.

Benzema ya había logrado romper su maleficio con el gol ante el Manchester City, marcando el segundo tanto para los blancos, y José Mourinho decidió darle la alternativa seis días después a ver si repetía suerte. Y efectivamente lo hizo, con el primer gol merengue en Vallecas, aprovechando una magnífica asistencia de Di María desde la banda. Karim, como buen cazagoles, estaba muy bien situado en boca de gol y no erró a la hora de embocar hacia las mallas.

Sin embargo, Benzema no fue sólo el gol, sino que nuevamente volvió a exhibir la chispa que ya le caracterizó la temporada pasada. Fue una de las mejores soluciones para el ataque blanco, y a punto estuvo de marcar en otras dos ocasiones más si no hubiera sido por la buena intervención de Rubén en la portería franjirroja. El gato ha desaparecido, el Tigre Benzema ha vuelto.

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