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En siete partidos oficiales el equipo blanco ha encajado 10 goles, y seis han llegado a balón parado. Dos de ellos de falta directa, uno de penalti, y tres más en jugadas ensayadas

El Real Madrid de José Mourinho tiene un problema. Ya lo tenía la temporada pasada, pero en la presente se ha proyectado hasta límites no esperados en el club blanco. Se trata de la defensa de las jugadas a balón parado. Y es que, sólo en los primeros siete partidos oficiales del curso, el equipo blanco ha encajado ya diez goles, y seis de ellos llegaron en jugadas a balón parado.

Ya el año pasado los goles encajados a balón parado le privaron de ganar la Supercopa ante el Barcelona, provocaron la eliminación de Copa del Rey también ante el Barcelona, e hicieron también su presencia en las semifinales de la Liga de Campeones ante el Bayern de Múnich. Pero esta temporada se ha multiplicado su efecto, siendo directamente responsable del 75% de los goles encajados en Liga, donde el Real Madrid apenas ha sumado cuatro puntos de los doce posibles.

Jonas marcó gol para el Valencia (1-1) al saque de una falta lateral mal defendida, la que provocó el encontronazo entre Iker Casillas y Pepe. Valera marcó para el Getafe (2-1), otro gol de cabeza al saque de una falta lateral perfectamente cabeceada. Y Trochowski marcó para el Sevilla (1-0) en una jugada ensayada al saque de un córner. Así fueron tres de los cuatro goles encajados en Liga por el Real Madrid.

Pero no sólo en Liga ha sufrido el equipo blanco a balón parado. En Supercopa, Leo Messi marcó en el Camp Nou de penalti (3-2), y luego también en el Santiago Bernabéu (2-1) con una magistral falta directa. Dos suertes que tienen difícil defensa más allá de la pericia del portero en su duelo con el lanzador. Sin embargo, sí se pudo haber defendido mejor el lanzamiento de falta lateral de Kolarov que le costó al Real Madrid el segundo gol ante el Manchester City.

El lateral citizen puso un centro-chut en el área merengue que, al no ser despejado por nadie, botó dentro del área y se introdujo en la meta de Casillas por el palo largo. Fue el último gol encajado a balón parado por el Real Madrid, pero se presume que no será el último en la presente temporada. Y es que José Mourinho no termina de dar con la tecla.

“No se puede trabajar más y mejor los balones parados, cada jugador sabe quién es su oponente, lo trabajamos, tenemos gráficos en el propio vestuario y después llega en el primer minuto el gol” decía el técnico merengue tras el partido en Sevilla, desplazando toda responsabilidad hacia sus jugadores para tres días después volver a recibir un gol al saque de una falta (ante el Manchester City). Entonces ya no estaba sobre el campo Sergio Ramos, al que Mourinho habría acusado directamente en el vestuario de fallar en los goles ante el Getafe y el Sevilla. Pero todo siguió igual, con Ramos y sin Ramos. Cada jugada a balón parado que defender es una pesadilla para el Real Madrid esta temporada.

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