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Estuvo voluntarioso en la primera parte, pero se diluyó en la segunda, donde demostró hasta cierta indolencia. No llegó al nivel que se le presupone cuando el equipo le necesitaba

El Real Madrid volvió a sumar un nuevo fiasco en la presente temporada con su derrota ante el Sevilla. Y son ya más los tropiezos que los pasos hacia adelante en lo que va de curso, entrando en una tesitura que empieza a ser preocupante. Y la figura de Cristiano Ronaldo en este quilombo es más que significativa. Pues el luso incendió el ambiente en el club con sus declaraciones, y en su reaparición ante el Sevilla, no ha sido capaz de enterrar esa desazón con su fútbol, como se le presuponía. Añadiendo una preocupación más al equipo blanco, muy pero que muy verde en Sevilla.

El luso comenzó el encuentro bien para estar dentro de un equipo que rozaba la mediocridad. Desde la banda izquierda, Ronaldo intentó tirar del carro con su potencia y desbordes. Probó a Andrés Palop con un lanzamiento de falta directa y, antes de llegar al descanso, realizó un potente remate a puerta escorado que también puso en dificultades al cancerbero sevillista. Dos destellos que fueron de lo poco que alumbraron al Real Madrid antes del descanso. Ronaldo estuvo muy bien cubierto, tuvo voluntad de deshacerse de sus marcadores, y lo logró en pocas ocasiones.

Que sin embargo fueron más de las que lo consiguió en la segunda parte. Y es que tras el descanso estuvo igual de desafortunado, pero además desenchufado. Incluso indolente, sin defender muchas jugadas, y sin pedir el balón ni intentar los desmarques en otras tantas. Tuvo la última ocasión del partido en una falta a balón parado, pero se marchó fuera. Como fuera estuvo durante toda la segunda parte.

En el balance global por tanto no puede estar aprobado. Todo lo contrario. Se esperaba mucho más del que se supone que es el jugador franquicia del club. Al menos, eso es lo que se supone que demanda ante los medios de comunicación, lo que desliza sibilinamente, cuando este sábado ante el Sevilla no fue capaz de demostrar en un momento en el que su equipo lo necesitaba más que nunca.

“Hay cabezas no comprometidas en el vestuario, que no tienen el fútbol como prioridad en su vida” dijo José Mourinho en la conferencia de prensa posterior al partido. Y si no Cristiano Ronaldo no encaja en ese perfil, al menos de puertas hacia afuera sí que lo parece.

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