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Pedja Mijatovic, con su gol en el Amsterdam Arena, le dio al club blanco la Champions 32 años después en la final ante la Juventus. El entrenador fue Jupp Heynckes, subcampeón hoy

La temporada acabó oficialmente en Europa después de que este sábado se jugase la final de la Liga de Campeones. Bayern de Múnich y Chelsea jugaron la final que coronaría a los londinenses en la tanda de penalties, la misma suerte que había llevado a los germanos hasta la final eliminando al Real Madrid. Así, el ex técnico blanco Jupp Heynckes, que en el Santiago Bernabéu se deshizo en elogios hacia el equipo merengue, no pudo reeditar su éxito en la máxima competición de clubes.

Y es que el entrenador alemán sí conseguiría coronarse como campeón de Europa con el Real Madrid en 1998. Cuando, curiosamente, este domingo se cumplen 14 años de aquella hazaña madridista. Y es que fue también un 20 de mayo cuando el conjunto madrileño se coronaba campeón de Europa ganando en la final a la Juventus de Turín por 1-0, en un partido celebrado en el Amsterdam Arena de Holanda.

El Real Madrid no llegaba como favorito, después de una carrera regular en Liga (lo que forzaría el despido de Heynckes al final de la campaña) y tras nada menos que 32 años sin ganar la Champions. La Juventus era uno de los equipos más fuertes del Viejo Continente, liderado por los Zidane, Deschamps, Davids, Del Piero, Inzaghi, Peruzzi, o el propio Marcello Lippi desde los banquillos. Ante un Madrid reforzado dos años antes con la llegada de Capello a Concha Espina, y fichajes como Roberto Carlos, Suker, Mijatovic, Seedorf, más los Raúl, Hierro, Sanchís o Redondo.



Sea como fuere, al Real Madrid le salió un partido redondo, cimentado en una férrea defensa con Hierro-Sanchís, que supieron frenar en todo momento a los Zidane-Del Piero-Inzaghi. Y obtuvo el premio del gol en el minuto 66, en una jugada embarullada tras un centro-chut de Roberto Carlos que Mijatovic supo resolver a la perfección, regateando a Peruzzi dentro del área y embocando a gol a puerta vacía con poco ángulo, en una estampa que pasaría de inmediato a la historia del madridismo. Como también lo haría el propio Mijatovic por aquel gol. O incluso el hoy castigado Jupp Heynckes.

No en vano, hace pocos días, el propio Manolo Sanchís recordaba así aquella noche en Amsterdam Arena. “Aquella final fue posiblemente el partido más importante en la historia del Real Madrid. No quiero decir que no lo fueran los otros ocho, pero el club llevaba esperando 32 años. En todo ese tiempo el hambre había crecido entre los aficionados, los jugadores y el club, y uno puede imaginarse las ganas que teníamos cuando aquel día llegó”. Unas ganas que 14 años después aún dibujarán seguro una sonrisa en todos los aficionados blancos cuando recuerden aquel partido.

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