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El técnico, sabedor del talento del jugador, se opone a una cesión que pueda evidenciar su capacidad y planea concederle una cantidad generosa de partidos la próxima temporada

Nuri Sahin ha completado la temporada más oscura de su corta pero ya frondosa carrera deportiva. Desde que debutara con 17 años en 2005 en las filas del Borussia de Dortmund, el volante zurdo había experimentado una evolución exponencial hasta convertirse, el pasado curso, en el mejor jugador de la Bundesliga. Su fútbol sedoso, imperado por el talento, le abrió las puertas del Real Madrid, donde ha caído en la más absoluta intrascendencia.

Este ostracismo no es óbice para que clubes como el Málaga o el Milán hayan mostrado su predisposición a incorporar al futbolista, a lo que José Mourinho se opone. Con la Copa del Rey y la Liga conseguidas en sus dos primeras temporadas, el técnico sopesa abrir el abanico rotacional en diversos tramos del campeonato, con el fin de alcanzar la primavera en mayor plenitud. Xabi Alonso, entrado en la treintena, será racionado por primera vez desde que es jugador blanco. Sahin es su sustituto natural, y es previsible que aparezca en al menos una veintena de partidos.

El aperturismo en las alineaciones de Copa, que como detalle, apunta a Adán si permanece en el club, y en algunos partidos del campeonato doméstico, será el bálsamo de Sahin, con quien Mourinho no se atreve a especular. El portugués, sabedor del talento del jugador, es reticente a la cesión, temeroso de que una campaña notable del turco pueda revertirse en su contra en el juicio sobre la gestión de los recursos. Además del caso Sahin, las contrataciones de Coentrao o Altintop enjuician desfavorablemente el trabajo de Mourinho como reclutador desde que adquiriera el mayor rango en el organigrama de la dirección deportiva.



El pasado mercado invernal, el entorno de Sahin sondeó la posibilidad de encontrar una salida en forma de préstamo. El lastre físico, condicionado por sendas lesiones de rodilla, y la velocidad de crucero de un transatlántico como el Madrid, hacían presagiar al jugador que tampoco gozaría de muchos minutos en la segunda mitad de la temporada. El tiempo le ha dado la razón.

Más allá de la titularidad ante el Apoel, apenas ha habido noticias de Sahin en 2012. En Granada, en la penúltima jornada, el turco experimentó la falta de empatía de su entrenador hacia un futbolista falto de confianza. Con la Liga amarrada matemáticamente, y en una jornada marcada por los fastos celebratorios previos, el volante fue sustituido en el descanso. “Yo no doy oportunidades a nadie”, le había prevenido Mourinho después de ofrecerle la titularidad ante la Ponferradina en Copa. “Pongo a los que creo que son los mejores para ganar un partido”, explicó. Su debut como titular, contra el Dinamo de Zagreb con la clasificación europea sellada, o la aparición ante la Ponferradina, son dos ejemplos de la testimonial y misteriosa contribución de Sahin. En Liga, su aportación se ha limitado a 131 minutos deslavazados en cuatro partidos.

“No ha realizado una pretemporada completa con nosotros y ahora la va a hacer”, resolvió Mourinho, que garantizó la continuidad del turco de cara al próximo curso. Sahin, cayó lesionado el primer día de la pretemporada del Madrid del pasado julio. Un esguince en el ligamento de la rodilla izquierda del que recayó un mes después y que ha tenido reminiscencias durante la totalidad de su primera temporada en España. Plenamente recuperado, Mourinho está resuelto a, como hiciera con Karim Benzemá, recuperar un futbolista que parece denostado tras sus inicios en Chamartín. “Se queda”, zanjó.

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