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Aunque su palmarés es enorme y lo ha ganado casi todo, en San Mamés ha dejado entrever que no sabe ganar. Gestos impropios de un campeón manchan la gesta deportiva

Aunque el palmarés de Cristiano Ronaldo es enorme y lo ha ganado casi todo, en San Mamés ha dejado entrever que no sabe ganar. La Catedral fue provocada por el futbolista portugués, quien después de errar un mano a mano con el portero del Athletic de Bilbao, Gorka Iraizoz, hizo gestos impropios de un campeón a la afición rojiblanca. No sólo eso, pues una vez terminado el partido, tuvo un rifirrafe con Javi Martínez, a quien le dedicó un corte de mangas.

Ronaldo, que había desperdiciado la posibilidad de abrir la cuenta en Bilbao tirando un penalti a lo Panenka, tuvo desafortunadas actitudes para con la gente del Athletic. En primera instancia, tras ver cómo Gorka le impedía su segundo grito de gol (el cuarto del equipo), Cristiano miró a la grada y señaló el escudo del Real Madrid que porta en su camiseta y también el de la Liga española. Mientras lo hacía, destacaba la condición de campeón que conseguía en esos momentos el club capitalino.

Una acción reprochable desde cualquier punto de vista, pero que no se quedaba allí. El internacional portugués, que luchará por ser el Pichichi en las últimas dos jornadas (de momento está detrás del argentino Lionel Messi, del Barcelona), también tuvo un cruce con Javi Martínez. El centrocampista del Athletic, que seguramente fue a regañar a luso por sus gestos para con la afición, recibió el corte de mangas de CR7. Al mismo tiempo, el luso le gritaba "toma".

Casualmente el jugador español, que cometió el penalti con que el equipo de Mourinho se puso en ventaja, puede ser compañero de Ronaldo en la temporada que viene, si es que el Real Madrid decide ficharle. Al menos esa era la sensación antes del partido en La Catedral. Ahora, visto lo visto, la historia puede cambiar.  

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