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Mismas sombras que en Stamofd Bridge. El mejor futbolista del mundo no influyó y la Liga quedó, a falta de confirmación oficial, del lado capitalino.

El Clásico | El partido de Lionel Messi

Lionel Messi tenía un reto importante en el Clásico: guiar al Barcelona al triunfo sobre el Real Madrid tras su opaca actuación en casa del Chelsea. El Camp Nou, su ‘hogar dulce hogar’, era el escenario perfecto para volver a ser él. Para mostrarse decisivo como casi siempre, para doblegar al líder y poner el torneo al rojo vivo. Pues bien, Leo apenas pudo mejorar la imagen dejada en Londres. El mejor futbolista del mundo no influyó y la Liga quedó, a falta de confirmación oficial, del lado capitalino.

Messi tuvo el primer control del cuero a los siete minutos. Cerca de la frontal, intentó poner un pase entre líneas con el fin de dejar mano a mano a Cristian Tello. La pelota no se filtró y el Duende acabó cometiendo infracción para evitar un contragolpe del Real Madrid. No tendría mayores intervenciones con el esférico hasta alcanzada casi la primera media hora. Bien marcado, sólo una genialidad cambiaría la historia. 

Esa genialidad llegó a los 27 minutos. Fue en forma de pase quirúrgico a Xavi Hernández que hizo sufrir a la defensa merengue. El conjunto capitalino apeló a Iker Casillas para sostener la ventaja que ya había conseguido por mediación de Sami Khedira (en fuera de tecnológico: es decir, imperceptible al ojo humano). El rosarino juntó a cuatro rivales y dejó mano a mano al 6 culé con el portero blanco, de sensacional respuesta (aunque el árbitro concedió saque de puerta). Pese a todo, las cosas no le salían como el 10 azulgrana quería. La cámara lo pilló lamentándose sobre los 31. Entre el marcaje rival y algún resbalón, el crack no la pasaba bien.

Lionel Messi | Apenas ha influído
Nuri Sahin
Casi siempre en solitario, no tuvo socios
Xavi no marcó cuando Leo lo dejó ante Iker Fue protagonista en el tanto de Alexis Mourinho lo rodeó y el argentino no gravitó
Sin conexión La más clara
Tuvo que ver en el gol

Bien marcado

Comenzaba el segundo tiempo y un solitario Leo Messi (acusando la ausencia de Cesc y el flojo partido de Xavi e Iniesta) hacía amonestar a Xabi Alonso. El español iba a la pelota, pero también lo derribaba desde atrás. A los 58’, el cuero le quedó para un remate que en condiciones normales se mete en la portería, o al menos enciende alarmas. Esta vez no. Pegó en Pepe y no hubo peligro para el Madrid. Acto seguido, quedaba en fuera de juego tras pase de Xavi. Enseguida recibió otra falta de Xabi Alonso, que se enfadó con el linier pese a ya estar amonestado. 

A los 62, Casillas debió salir de su área pero no para cortar un avance blaugrana. Lo hizo para prevenir una posible mini-tangana entre Leo y Sergio Ramos, que apenas sentir el contacto del Duende se dejó caer cerca de la cocina merengue. Aunque a la cita llegaba Pepe, el asunto no pasó a mayores. Quien lea este artículo posiblemente sepa cómo fue el gol del empate del Barcelona. Pero la obligación está en contarlo, al menos mencionarlo. Pues sí, llegó tras un jugadón de Messi en el que dejó en el camino varias camisetas blancas y asistió a Iniesta, que dejó pasar para Tello. El extremo azulgrana tiró al muñeco, y la historia ya es conocida: igualó Alexis Sánchez después de un rebote. 

¿Llegó la remontada comandada por Messi? Nada de eso. Leo redondeó un partido para el olvido. No ha vuelto a aparecer y, por el contrario, quedó opacado por Cristiano Ronaldo, autor del 1-2 definitivo. El argentino tendrá revancha el próximo martes, pero ya no ante el Madrid. La liga ya es de los blancos y el aliciente tendrá que ser la Champions.  

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