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Gonzalo Higuaín ha callado todas las bocas que, desde dentro del Real Madrid, le tiraban a matar. En silencio, con goles, con astucia y fe, se ha convertido en la máxima esperanza merengue para ganar la Liga. Alfonso Loaiza te lo cuenta con todo el rigor que la circunstancia requiere.

Por Alfonso Loaiza.-

El disparatado debate de toda la semana lo ha cerrado nuestro Top 14 de los Rankings Castrol: Gonzalo Higuaín con un hat-trick ante el Valladolid. Cuando más se hablaba de él, el joven argentino respondió como mejor sabe, a base de goles y mandando un recadito a sus críticos, a Cristiano Ronaldo, Guti y al que quiera traer a Rooney. Cosas del Real Madrid en crisis.

Aunque desde la cúpula blanca nunca se ha confiado plenamente en la titularidad del delantero, el Pipa no se da por vencido. Primero vino en la Liga de Capello y se le llamó Higualín que Ronaldo pero finalmente se erigió como vital en las remontadas blancas. Con Schuster pintaba de suplente y se hizo un hueco entre el máximo goleador de la historia blanca, Raúl y el pichichi de la temporada anterior, Van Nistelrooy.

En la siguiente campaña se le trajo a Huntelaar y también venció en el pulso ante el holandés. Y ahora con Benzema más de lo mismo. Y es que el argentino lleva el mismo ADN madridista de Raúl impregnado en las venas, el del amor propio, el de las gestas y el tesón de los goles en los instantes finales y decisivos, el de la esencia merengue: la fe.

El Pipa ha solventado todo lo habido y por haber con lucha y garra, que si Higualín, que si fallaba muchas ocasiones, que si metía sólo en los partidos como local, que si le faltaba remate para ser delantero centro... La polémica que ha surgido ahora de si es individualista, es un indicativo del potencial y la evolución de Higuaín. En el área los delanteros centros tienen que ser egoístas por naturaleza, son killers. Higuaín lo es. Y claro como a Raúl, no se le caen los anillos a la hora de defender como un central más.

La última asignatura pendiente del delantero argentino es la Champions League que se le viene atragantando. Un síntoma de la mala gestión y confección de plantilla desde hace años en la Casa Blanca. Pipa en Champions, Piponazo en Liga. Sería injusto que se derramara una gota de la tinta de las críticas sobre el argentino. Él no es el culpable. A la Pipa le hace falta sal en el centro del campo blanco para convertirse en un Piponazo en Champions. Floren, todos los días no son domingo.



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