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El Atlético de Madrid continúa como acostumbra, en su tesitura, con su andadura enrevesada, somos así, cogemos siempre el camino más largo. El Atlético en sí, es siempre su mayor enemigo. Al equipo rojiblanco le podríamos poner a dialogar con la cotidianidad, con la vida misma, como ocurre con la poesía, o eso dice Luis García Montero, la poesía es diálogo con lo cotidiano.

Por Alfonso Loaiza.-

El Atlético que convierte el infortunio en leyenda romántica ha vuelto a caer estrepitosamente ante un rival de categoría inferior, el Recreativo de Huelva 3 a 0. Un resultado que me evoca a mis propias andaduras amorosas, a mi vida cotidiana, a la de uno de mis mejores amigos. Para más Inri, poníamos nombres de futbolistas a las chavalas, por eso de las señas de secretismo y amistad, y nuestras dos favoritas fueron determinadas como Agüero y Forlán. La pareja perfecta. Cosas del amor.

El Atleti es nuestra cotidianidad personificada. Cuando las tenemos todas a favor y se da por hecho de que venceremos, es cuando caemos derrotados por desidia y dejadez, exactamente como en Copa ante un rival inferior como el Recreativo de Huelva. Y cuando nadie apuesta un duro por nosotros y por el equipo del madroño y se nos da por muertos, nadando a contracorriente, es cuando inesperadamente por arrebato y jolgorio, salimos victoriosos, sí, como ante ese gran Sevilla que ha vencido al Madrid y al Barça.

El Atleti me duele, me duele mucho, porque me veo representado en la seña del Pupas, ante nuestra propia identidad imprevisible y ante la inexistencia del término medio. Yo he visto de todo, voy percibiendo y husmeando esa fragancia que desprende el equipo madrileño, que evoca a nuestras propias vidas, a la de los atléticos: somos de repescas, sufridores, conquistamos todo a contracorriente debido a que dejamos el trabajo para última hora, acostumbramos a dar disgustos y siempre bondadosos, apelamos al espíritu de superación y solemos hacer llorar de penas y alegrías.

Los atléticos están preparados, lo de sufridores les viene en el mísmisimo ADN y ya se han sacado el abono del 2010 para sufrir, porque para ser del Atleti al nacer se impuno esa cláusula, el placer a resistir, a sufrir.

Mi colega de aventuras amorosas y yo estamos dispuestos a pelear por nuestros amores, dos chavalas imperfectas como los futbolistas del Atleti, que nos llenan los ojos de alegría a base locuras aunque no recibamos nada a cambio.

Uno aprende a amar de verdad, no cuando encuentra a la persona perfecta, repito ellas no lo son, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta, como las chavalas, como el Atlético.

Quiero decirle a Quique Sánchez Flores que dice que buscará jugadores que no le defrauden. Que el amor y el fútbol no son tan dispares, y por ello, nosotros dando ejemplo seguiremos con nuestras andadas amorosas y en las andadas volveremos a caer. Quiero pensar que Forlán y Agüero, los futbolistas vuelvan por sus fueros y que por esos fueros conquistemos por fin a nuestras dos chavalas favoritas. Siendo fieles y rojiblancos. Siendo constantes y atléticos. Siendo sufridores como el Atlético de Madrid. El amor rompe barreras. Este Atlético también tiene remedio. La vida, el fútbol, el amor pueden ser maravillosos.

EL DEBATE: QUÉ LE PASA AL ATLÉTICO DE MADRID? ¿ES QUE TODAVÍA PUEDES SOPORTARLO? OPINA!!

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