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Te presentamos los protagonistas negativos de la jornada en la liga española

El Celta sacó petróleo de su visita al Sevilla, pero no hubiera sido posible sin la enorme colaboración de Beto (2). El portero local fue el gran protagonista al propiciar el gol gallego tras una cantada impresionante. "A veces se preocupa más del lucimiento y la espectacularidad que del bien del equipo", escribió Goal para su calificación.

En defensa, Jesús Rueda (2) fue el peor del Almería-Valladolid, pues cometió dos errores muy graves en la primera mitad que le pudieron costar caros al Pucela. Por su parte, San José (2) fue uno de los principales responsables de la derrota del Athletic en Madrid: desastroso de pivote y de central, propició muchas ocasiones y no supo tapar ni a Costa ni a Villa. Loties (2) no podía faltar: fue expulsado nada más comenzar la segunda mitad y dejó al Osasuna con diez perdiendo por 2-0. Cierra la línea de cuatro hombres Anaitz Arbilla (2). La imagen del defensa rayista llorando recorrió el mundo: no pudo contener las lágrimas después de no poder evitar el gol de Ronaldo a pase de Bale. Paco Jémez no ayudó demasiado quitándole acto seguido.

En el centro del campo, comenzamos con Erik Morán (2). Entró como suplente en el Calderón pero falló y se le notó falto de ritmo. No supo frenar al Atlético en la medular y terminó expulsado. Junto a él, Ángel Lafita (2): desaparecido en el Getafe, la única vez que se le vio con peligro fue en los dos penaltis que reclamó. Completa la medular Papakouli Diop (2): el senegalés tuvo un pésimo partido con el Levante, algo a lo que no tiene acostumbrado al público granota.

Arriba, el tridente lo comanda Lionel Messi (2), quien ha vuelto a quedarse en blanco ante el Espanyol y empieza a preocupar a más de uno con su sequía goleadora. Se le vio individualista e incluso algo lento. Junto al 10 del Barcelona, Iker Muniain (2) y Carlos Bacca (2.5). El vasco no participó en la creación ni en el juego ofensivo rojiblanco, mientras que el colombiano no aportó en el juego y no remató a portería, quedándose siempre demasiado estático.

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