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El luso será sometido al juicio del madridismo. Siempre ha sido querido y se le siente como necesario, pero ha tenido en jaque al club por dos semanas tras sus declaraciones

El Real Madrid juega este martes contra el Manchester City en el estreno en Champions League la presente temporada. Una competición fetiche para el club blanco, en permanente búsqueda de la décima Copa de Europa desde que ganara la última hace once temporadas. Sin embargo, llega el peor rival posible en el peor momento posible, pues el Real Madrid atraviesa su momento más bajo desde que llegara José Mourinho.

En primer lugar, por la crisis de resultados, habiendo sumado sólo cuatro puntos en las primeras cuatro jornadas, donde ha perdido en casa del Sevilla y del Getafe. Pero también, y quién sabe si más importante, por la crisis abierta en el vestuario, con José Mourinho demandando implicación a sus jugadores durante los últimos tres partidos sin recibir ninguna reacción a cambio.

Y todo ello en medio del ‘caso Ronaldo’, después de que declarara sentirse “triste” el pasado domingo 2 de septiembre tras el partido ante el Granada. Desde entonces han saltado multitud de explicaciones, desde la mala relación con Marcelo o con Mourinho, las ofertas desde el exterior, su disgusto por no ser nombrado el mejor jugador del año para UEFA, el no sentirse querido y respaldado institucionalmente, o el no haber renovado aún con el Real Madrid con un aumento de sueldo.

Conjeturas que han puesto en jaque al club blanco durante dos semanas y media de constantes rumores, acentuadas con su pobre actuación en el Sánchez Pizjuán de Sevilla. Y también, por qué no decirlo, ha puesto en jaque al propio madridismo, que este martes vuelve a acoger a Cristiano Ronaldo en el Santiago Bernabéu después de aquellas declaraciones.

El ‘7’ blanco siempre ha sido querido por el aficionado madridista, incluso aunque en ocasiones no se entendieran sus declaraciones altisonantes y su actitud chulesca sobre el campo. Y es más, pues se le considera un jugador completamente necesario para el presente y futuro del Real Madrid. Sin embargo, hay también aficionados que no perdonan que Ronaldo no hubiera celebrado los dos goles ante el Granada, y que no se haya disculpado por ello ni por sus declaraciones rompiendo con la paz institucional. Como también los hay que no ven tan traumática la venta de Ronaldo si se obtiene una buena suma de dinero que reinvertir en otros jugadores.

De hecho, el pasado viernes en el partido entre el Castilla y el Sabadell en el Estadio Alfredo Di Stéfano, hubo incluso algún aficionado que le pidió a voz en grito a Florentino Pérez que vendiera a Cristiano Ronaldo. Con lo que será interesante comprobar cómo acoge el Santiago Bernabéu a su díscolo ídolo, y también si éste celebra los goles en caso de meterlos. El martes es un día para que las aguas empiecen a retomar su cauce normal… o para que bajen bravas como nunca.

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