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Un jugador determinante cuando está en forma, que quiere ser el ‘puñal’ para que el Bayern logre su entorchado europeo. Una de las rcinco azones para creer en la victoria bávara.

José David López en Follow adrianboullosa on Twitter y

Arjen Robben, ese hombre de cristal eterno que puede ser comparado con los mejores de la historia una semana y la siguiente unirse a la agenda de sobrevalorados, es y será víctima de sus lesiones. Un físico potente, de velocista y de fuerza extensora en sus piernas, que llevó al Bayern hace dos años y casi en solitario (marcó 23 goles en un registro impropio y excelso para sus cualidades), a la finalísima de la Champions League con una exhibición tras otra en partidos donde el entonces grupo de Van Gaal había quedado a merced de su rival (recordemos los duelos en Turín, Florencia y sobre todo Manchester).

Clave en aquél ‘doblete’, parecía haber encontrado su mejor hábitat en el Allianz Arena y, probablemente, sí responda Múnich a su nivel de exigencia y esperanzas de éxito. Sin embargo, su alter ego ocasional, lo ha llevado a polemizar con los directivos que controlan al gigante bávaro (Rumennige-Hoennes) y hasta a cabrear al mismísimo Beckenbauer, que lo tachó de "egoísta" cuando se demostró que no pasaba la pelota a sus compañeros a conciencia en algunos partidos y celebraba en solitario sus goles.

Hace algo más de un mes, en el partido clave del curso en Bundesliga ante el Borussia Dortmund, nos retrotrajo a la finalísima del Mundial 2010. Allí, pudo coronarse como uno de los elegidos por la historia si en las dos acciones que desperdició ante Casillas, hubiera sabido elegir la mejor opción. En el Westfalen, la pesadilla se repitió. El holandés, fue tan frío al no salir en una clara jugada de fuera de juego defensivo que significó el gol local (clara culpa suya por falta de concentración) como inestable al errar el penalti que giraba el campeonato y hasta una ocasión a puerta vacía sobre la hora. Un par de escenas nada agradables para los muniqueses que impulsaron las dudas de su entorno para seguir en Múnich, donde acababa contrato en un año y se dejaba querer por Premier o Juventus.

Hoy, su situación ha cambiado, ya ha ampliado su vínculo y todo se ha solventado pero, para ello, tuvieron que mejorar las cosas globalmente con el acceso a la final. Una cita que ha supuesto un bálsamo notable en el universo bávaro. En sus piernas reside el regreso a los orígenes, al gusto por el dinamismo, la creatividad y el desequilibrio como esquema de un estilo que tanto aportó a la historia y que tan poco recibió a cambio. Y es que pese a haber estado en clubes punteros durante toda su carrera, ni en PSV, Chelsea, Real Madrid o hasa ahora Bayern, ha logrado título europeo alguno. Es su momento, es la noche de Arjen.

Cinco razones para que la Champions sea del Bayern:

. Es inviable analizar la final del Allianz Arena sin incidir una vez tras otra en lo que representa ser local para el Bayern. Y es que pese a sorpresas de la historia contra equipos que parecían tenerlo todo de cara, la lógica construye argumentos sólidos como para pensar que este Bayern no va a dejar pasar esta oportunidad. Los bávaros se han volcado con la cita, hicieron una petición de más de un millón de entradas que hubieran completado de muniqués 14 estadios como el de la final y empujarán en amplia mayoría desde la gradas.

. La solvencia del Bayern como local es tremenda. Ha ganado catorce de sus últimos quince partidos en competiciones europeas en su estadio. En Bundesliga solo perdió dos veces. Como local ante clubes ingleses, habiendo ganado esta misma campaña al Manchester City, su porcentaje es tremendamente poderoso puesto que solamente un conjunto inglés ha superado el ambiente bávaro (Norwich City en 1993).

. La final es “el partido más importante de la historia del Bayern”. Y no lo digo yo, sino el mismísimo presidente Uli Hoennes, un personaje crucial del fútbol alemán porque, entre otras cosas, ya ganó como jugador tres Copas de Europa. Pese a su currículum y estadísticas, evidencia que la cita de este sábado es especial porque “no hay mejor sueño y máxima meta que convertirse en campeón de Europa jugando en tu estadio”. Hoennes argumentaba que conseguir ganar hoy en día la Champions con el desgaste que provoca y con los rivales a los que hay que superar, es realmente una osadía.

. El Bayern es un equipo muy explosivo, sobre todo capacitado para desequilibrar por dinamismo y velocidad en tres cuartos de campo cuando se encuentran Robben y Ribery, con la llegada de Muller o Kroos, así como con la pegada y fuerza que asegura Mario Gómez en la mejor campaña goleadora de su vida. También Neuer puede tener un papel importante porque está en línea positiva y en finales los porteros siempre son especiales, más si acaban de lograr salir airosos en semifinales como es su caso.

. La pura lógica y el desarrollo común del curso, hacen ver que el camino del Bayern ha sido mucho más regular. Cierto que dieron prioridad absoluta a la Champions por encima de Bundesliga (segundos) y DFB Pokal (goleados en la final), pero mantuvieron la identidad en su juego, las mismas ideas de Jupp Heynckes y nunca encontraron motivos de desestabilización del proyecto a gran escala.

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