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Los culés se quedan fuera de la Champions en semifinales pese a dominar claramente la posesión. Lo que resolvió los dos partidos fue otra cosa

La campaña del Barcelona en Champions llegó a su fin. Y mientras el Chelsea se prepara para un viaje a Múnich que pocos podrían haber imaginado meses atrás, los catalanes tendrán que asimilar el hecho de no haber podido aprovechar los momentos clave de la eliminatoria que les dejó fuera.

Al igual que frente al Inter de Milán en 2010, en la misma instancia, han tenido la ventaja de jugar con un hombre más durante todo el segundo tiempo pero una vez más no han sido capaces de aprovecharlo. Pero, en este caso, ha habido una falta de voluntad para comprometer realmente a la defensa de los Blues, más allá del penalti que falló Leo Messi y que fue, evidentemente, el momento que pudo haber cambiado la serie.

Después de que Messi tuviese dos remates desde buena posición en el primer tiempo, fallando ante
Petr Cech en ambos casos, parecía haber, de todos modos, poco de qué preocuparse para los blaugranas. Las ocasiones estaban llegando, los espacios se estaban abriendo, y el Chelsea no parecía saber cómo pararlo.

Sergio Busquets fue el hombre que abrió la lata, conectando un gran pase de Isaac Cuenca. Eso igualaba la serie, y momentos después llegaría un gran punto de inflexión.

De forma totalmente estúpida, sin consciencia, John Terry dio un rodillazo por la espalda a Alexis Sánchez, y cuando le mostraron la tarjeta roja al inglés, parecía el comienzo del fin para el Chelsea. Los compañeros del central parecían perdidos, y pronto encajaron un segundo gol, cuando Andrés Iniesta resolvió ante Cech un buen pase de Messi. Pero justo antes del descanso llegó el momento de la esperanza para los Blues.

Ramires corrió a por un pase de Frank Lampard, y lo capitalizó con una brillante vaselina sobre la salida de Valdés, que salió apresurado fuera de su área pequeña. De pronto, el Camp Nou calló, porque era la segunda vez que el meta blaugrana encajaba un gol en esta serie, en los dos remates a puerta que había intentado el Chelsea. Efectividad plena.

Tras el descanso, la serie parecía volver a estar de cara para el Barça cuando Cesc Fàbregas se dejó caer ante una entrada de Didier Drogba en el área Blue. Las repeticiones demostraron que no hubo falta, pero eso ya no importaba. Messi no pudo anotar desde los once metros, lanzando su remate al larguero, sin que nadie pudiese aprovechar el rebote. Era el primer signo real de que probablemente ésta no era la noche del Barcelona.


Messi falla ante Petr Cech |
El argentino estuvo otra vez lejos de su mejor nivel

De todos modos, hubo un segundo tiempo en el cual el ritmo de juego del local no fue rápido como de costumbre, y hubo realmente poco de qué preocuparse para el Chelsea. En lugar de poner su espalda contra la pared, los londinenses comenzaron a crecerse. Isaac Cuenca, aún así, falló una ocasión clara frente a Cech.

Allí se demostraba que el Barça necesitaba algo más. Más energía, más inventiva, un juego más incisivo, pero lo único que había era más de lo mismo: posesiones previsibles que no lastimaban al equipo de Di Matteo. Pep Guardiola no encontraba respuestas, y parecía que había poco que hacer en un momento en el cual necesitaban demostrar que tenía algo más para romper la defensa del Chelsea. Pero todo seguía igual, como esperando que los Blues fallaran. Y no lo hicieron.

Con poco tiempo para el final, Messi pasó a Sánchez, que remató a la red, pero el argentino había recibido tras un fuera de juego. Segundos después, La Pulga lanzó al palo. Era lo mejor que ofrecían los culés desde el penalti fallado.

El Chelsea defendió bien, y el Barça se llevó finalmente lo que merecía por lo que pasó en el partido. Su semana negra encontró un golpe definitivo cuando Fernando Torres se escapó solo a la contra, desde su propio campo, para poner el 2-2. El sueño de retener la corona de Europa volvía a negarse para los culés, y mientras en 2010 el equipo se marchaba en semifinales con un gol in extremis no concedido, ahora no había derecho a ninguna queja.

Su fútbol sigue teniendo millones de seguidores en todo el mundo, pero cuando todo se ha dicho y todo se ha hecho, los 10 jugadores del Chelsea no fueron arrastrados como parecía que lo serían. Ésta ha sido una lección. Uno de los mejores equipos de la historia sólo provocaba dos buenas ocasiones en todo el segundo tiempo.

Si el Barça ha estado o no a tope a lo largo de toda la temporada, es materia de opinión. Pero ciertamente, no lo han estado estas últimas semanas. Y esta noche ha sido la mejor muestra. Han perdido prácticamente la Liga el pasado sábado en el Clásico ante sus archirivales del Real Madrid, pero ésta herida dilerá más, especialmente por la forma en la que se han quedado fuera. El Barcelona ha perdido por sí mismo la oportunidad histórica de lograr un doblete consecutivo sin precedentes en Champions.

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