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El ‘7’ merengue se coronó campeón de Europa con el Manchester United hace menos de cuatro años en el estadio Luzhniki. Esa noche marcó un gol, pero también falló un penalti

Por: Alberto Piñero (@pineroalberto)

Han pasado ya casi cuatro años, pero seguro que a Cristiano Ronaldo no se le ha olvidado aquella noche de mayo de 2008 en el estadio Luzhniki de Moscú. Concretamente la del día 21, cuando Manchester United y Chelsea se disputaban un puesto en la historia del fútbol en la finalísima de la Liga de Campeones. Una de las más emocionantes de la historia reciente del campeonato continental.

Reds’ y ‘blues’ aterrizaron en la final de un torneo entonces britanizado como dos de los equipos más potentes del planeta. Nadie tenía dudas de ello. Por un lado estaban los Cech, Terry, Ashley Cole, Ballack, Lampard, o Drogba. Y por otro, los Vidic, Ferdinand, Scholes, Rooney, Tévez o Ronaldo. Todos ellos en su máximo esplendor -con raras excepciones-, en un marco ideal como era el Estadio Luzhniki en Moscú. Circunstancias que confluyeron en una de las noches mas especiales en la carrera de Cristiano.

El portugués marcaría un gol para el Manchester United en la primera parte, el que era el 1-0 en el marcador. El que venía siendo la sensación de la temporada en Europa aparecía en el momento clave del curso. Sin embargo, Lampard pondría unas tablas en el electrónico, que se mantendrían hasta el final de los 90 minutos reglamentarios, e incluso de los 30 de prórroga. Para dar paso a una tanda de penalties agónica.



El propio Ronaldo se encargó de lanzar el tercer penalti ‘red’ de la tanda, fallándolo ante la sorpresa de todos los aficionados al fútbol. Igual que durante el partido había acaparado los focos por su gol, esta vez lo hacía por su fallo. Todos los demás marcaron sus respectivos lanzamientos, en lo que parecía una historia escrita a propósito para enterrar al príncipe del cuento, de forma que se llegó al final de la tanda con el peso de Europa en los hombros únicamente de Terry y de Van der Sar. Sin embargo, para alivio de Cristiano, el central inglés se escurrió en el último momento y erró en su lanzamiento, dibujando una estampa que quedó desde ese momento para la historia de la competición y de este deporte.

Anderson marcó entonces para el United, y Kalou respondió en la ‘muerte súbita’. Giggs volvió a poner en ventaja al Manchester, y entonces fue cuando el indolente Anelka falló en su turno, ante el lógico júbilo de jugadores y aficionados ‘reds’. En especial para Cristiano Ronaldo, cuyo fallo en la tanda de penalties quedaría relegado en la memoria para ser relanzado entonces su gol durante los 90 minutos reglamentarios, además de su título como campeón de Europa, y posteriormente Balón de Oro en consecuencia con todos los méritos contraídos en la campaña 2007-08.

Logros que no ha podido aún conseguir desde que llegara al Real Madrid, y cuyo camino a ello empieza indefectiblemente este martes en ese mismo estadio de Luzhniki que le encumbrara en 2008. Será ante el CSKA, aún en los octavos de final de la Liga de Campeones, pero seguro que a pesar de las diferencias, serán muchos los recuerdos que le vengan a la cabeza al ‘7’ merengue, que va muy bien encaminado este curso a recuperar su puesto como mejor jugador del mundo de la mano de un Real Madrid que también está perfectamente orientado a reeditar éxitos relegados en los últimos tiempos.

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