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Italia: El ilusionismo imprescindible del trequartista (Por Alfonso Loaiza)

Italia: El ilusionismo imprescindible del trequartista (Por Alfonso Loaiza)

Nuestro analista asegura que a la selección italiana le falta un toque de magia en los últimos metros. ¿Quién aportaría ese plus en la zona de tres cuartos? ¿Sería Totti? ¡Lee y opina!

La selección italiana persigue a un nuevo mago en la zona atacante. A pesar de no haber perdido ningún encuentro en la fase de clasificación y de estar matemáticamente clasificada para el Mundial de Sudáfrica, la selección que dirige Lippi rastrea el Calcio en busca de un jugador que marque la diferencia con sus destellos entre líneas, el ilusionismo del trequartista. Mientras, la solución puede ser Totti, el cual está recapacitando sobre su retorno al combinado azzurro.
 

Italia es célebre por el Coliseo, por las Pastas,por las pizzas y también es renombrada la suerte de un conjunto que posee cuatro Títulos Mundiales con su juego tosco y defensivo. Pero ese ezar era propiciado gracias a un equipo compacto, un equipo duro físicamente y sobre todo por la figura de un Trequartista que le de dinamismo y vitalidad a un equipo que conoce el librillo de las leyes fundamentales de la defensa y de la estrategia como algo suyo, ese Paolo Rossi, Baggio, Del Piero o Totti, que marcan la diferencia en un conjunto aguerrido que trabaja para él y lo liberaba del trabajo sucio.
 
La Italia de hoy es un equipo cercano a la jubilación que pide con su fútbol un fin de ciclo, también deben transcender a los clubes más potentes del Calcio que viven inmersos en una crisis institucional y deportiva tremenda, como ejemplifican Milán, Inter y Juventus, que venden a sus mejores futbolistas: Kaká e Ibrahimovic, recogen a viejas glorias como Ronaldinho, Trezeguet, Zanetti o a jugadores desechados en nuestra Liga, caso de Zambrotta, Cannavaro, Huntelaar, Martín Cáceres o de Eto´o y Sneijder.
 
Pero sin duda, Italia requiere además de una regeneración que dilapide a los ya apodados "momias" con los Giovinco, Macheda, Balotelli, Paloschi y Rossi. La inminente búsqueda de su Trequartista. Porque esa siempre ha sido la baza de La Azurra para conquistar esos cuatro Mundiales.

Constituía la fortuna de los italianos, un jugador mágico, demoledor, de instinto asesino entre líneas ante tanto pelotazo de su selección. Él sólo cambiaba el rumbo de un partido, a partir de un despeje sin destino cierto, con su magia,su embrujo y su mera atracción que hacen posible la colaboración de diez hombres que son competitivos a raudales y se matan por su nación pero que necesitan de ese referente en el que poder creer y seguir en una competición como el Mundial donde nunca claudican. Ese aladdín que frota la lámpara de la suerte sólo podía ser un trequartista. Un hechicero del balompié a la italiana.
 
La Azzurra examina Italia para encontrar un nuevo ilusionista, como Marco aquel niño de un puerto italiano al pie de las montañas en una humilde morada en busca de su mamá. Italia también anda a la caza,en busca de ese niño heroico de dibujos animados con la misma ilusión de aquel Marco, para una Italia nuevamente campeona merced a la fantasía y al ilusionismo contagioso e imprescindible del trequartista.

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