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Miles de obreros trabajan a diario para poder acabar los estadios de Recife, Brasilia, Río de Janeiro y Salvador a tiempo

Cuando a día de hoy quedan exactamente seis meses para el partido inaugural de la Copa Confederaciones de Brasil 2013, cuatro de los seis estadios tienen aún muchos deberes pendientes y van a contrareloj para cumplir con la fecha límite de entraga impuesta por la FIFA.

Únicamente el estadio de Fortaleza, que se inaugurará mañana, y el de Belo Horizonte están preparados a día de hoy para el torneo que citará a los capeones continentales y del Mundo entre el 15 y el 30 de Junio de 2013.

El Arena Pernambuco de Recife es el único en el que aún no se ha concluido la construcción de los graderíos, aunque sí se ha instalado la cobertura en aproximadamente la mitad del recinto. En la zona urbana próxima al estadio, falta también por acabar la obra del metro y una carretera, fundamentales para facilitar el acceso al mismo.

Las obras del Estadio Nacional de Brasilia van incluso peor que las de Recife. Ya tiene los graderíos acabados pero queda aún la mitad de las obras por finalizar. Se trata de una construcción monumental coronada con un total de 288 columnas que componen una fachada espectacular. En este momento, con las obras a medio hacer, su aspecto es similar al de un anfiteatro romano en ruinas.

En el mítico Maracaná de Río de Janeiro trabajan unos 5.500 obreros con la intención de poder acabarlo antes de Marzo. La reforma de este estadio mejorará la visibilidad y mobilidad de los espectadores al igual que las medidas de seguridad, y alargará su vida útil unos 50 años. La instalación de la cubierta de teflón y fibra de vidrio es el trabajo más delicado que les queda debido a su tamaño y complejidad.

En el estadio Fonte Nova de Salvador ya se han comenzado a instalar los 50.000 asientos, y se pretende inaugurarlo a finales de Marzo. Se trata de un estadio completamente nuevo, construido en el lugar donde estaba situado el antiguo Fonte Nova que fue demolido en 2010, y carece de tribunas en uno de los fondos para permitir la visión de la laguna Dique do Tororó desde el terreno de juego.

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