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Swansea - Chelsea y Liverpool - Newcastle serán los otros dos duelos destacados en esta décima jornada de la Premier League

Los partidos de la Copa de la Liga entre semana y la eliminación de Manchester United, Liverpool y Tottenham prepararon el escenario para un muy interesante fin de semana en la Premier, donde se incluyen las visitas de Arsenal a Old Trafford, Newcastle a Anfield y Chelsea al campo del Swansea.

Es a todas luces el duelo que abrirá la fecha poco después del mediodía del sábado el enfrentamiento más interesante. Ferguson no podrá utilizar su diamante pues Kagawa estará al menos otras dos semanas de baja y tendrá que echar mano de par de extremos, probablemente Ashley Young, -no convocado para el “replay” en Stamford Bridge-, y Nani, autor de un golazo en dicho partido y que viene recuperando paulatinamente su forma.

El choque ante el Arsenal llega justo antes de un desplazamiento muy complicado a Braga por la Champions, pero el colchón de puntos del que disfrutan los Diablos Rojos en su grupo les permite concentrarse en el duelo sabatino, donde pudiera asumir el liderato si el Chelsea patina en Gales.

El conjunto de di Matteo viene de una semana agridulce, iniciada con la derrota por liga ante el United, perjuicio arbitral mediante, y la revancha por la Capital One Cup, donde acabó dándole uso a jugadores que hubiera preferido reservar para el traslado al Liberty Stadium.

Si bien el Chelsea ha ganado esta temporada dos compromisos difíciles como visitante ante Arsenal y Tottenham, el juego de posesión del conjunto de Laudrup es una amenaza para todos los grandes de la Premier. No obstante, el muy compacto y funcional mediocampo blue es quizás uno de los más preparados para enfrentarse al muy atrevido planteamiento orquestado por Brendan Rodgers en el orgullo de Cardiff.

No hay mejor astilla que la de su propio palo

Precisamente Rodgers acaba de pagar el precio de su propia obra. El Swansea los despachó en Anfield de la Copa de la Liga, torneo donde eran los monarcas vigentes y se le viene una semana que inicia con la visita del Newcastle y sendos desplazamientos al campo del Anzhi por la Europa League y a Stamford Bridge el próximo domingo.

El Liverpool depende de muchos jugadores muy jóvenes y eso es, a todas luces, un terrible síntoma. No hay profundidad en la escuadra y a duras penas los titulares responden para que el único objetivo medianamente alcanzable sea una plaza de Europa League para la próxima campaña, vía puesto en la Liga o éxito en la única copa en la que permanece con vida.

Tal y como sucedió la temporada pasada, este rácano e inestable conjunto depende mucho de la suerte de las competiciones a partido único, aunque, suerte al fin, es efímero el momento en que se posee. Dicho esto queda casi en la ignorancia la posibilidad de éxito en su presente incursión europea.

Lo que Rodgers dejó en Swansea es mucho más fuerte, admitiendo las diferencias de presupuesto y de plantilla, que lo que tiene ahora en Liverpool. Y está claro que él no es abiertamente el máximo culpable, -algo de responsabilidad tiene, eso sí-, sino el fracaso de gestión en que está sumido el club desde que cierto español se intentó santificar en sus entrañas.

Y seguirán sin Champions. Por los siglos de los siglos…

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