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El capitán de los "Reds" señaló que no debe existir tantom pesimismo en el seno del equipo a pesar del mal inicio liguero

El Liverpool, tras perder frente al Manchester United por 1-2 en Anfield, ocupa puestos de descenso en la Barclays Premier League que acaba de comenzar, ya que todavía no conoce la victoria tras cinco partidos, con dos empates y tres derrotas.

Tras esto, el capitan, Steven Gerrard, dijo en declaraciones que recoge Eurosport que "no es el momento de entrar en pánico", a lo que añadió que "pese al resultado, estoy encantado de cómo jugamos. Ganaremos un montón de partidos jugando peor". Además, el mediocentro inglés quiso mandar un mensaje tranquilizador a los aficionados "reds": "Demostrando el esfuerzo y la determinación de ayer, será cuestión de tiempo que el Liverpool entre en una racha ganadora".

Y es que los números del Liverpool no son nadas buenos, es más, son los peores números, y consecuentemente el peor inicio liguero, en los 101 años de historia del Liverpool.

Gerrard también se mostró ambicioso, y es que declaró abiertamente que "deberíamos haber arrancado el máximo número de puntos posibles a esos equipos, no importa lo buenos que sean", en referencia a 3 de sus partidos de liga en los que se enfrentaron a Manchester City, Arsenal y Manchester United.

Además, la derrota de ayer produjo una sensación doblemente amarga en el jugador inglés, ya que además del resultado, Gerrard no pudo dedicar la victoria a las 96 víctimas del desastre de Hillsborough (ocurrido en 1989), a quienes se homenajearon ayer, y entre las que se encuentra un primo del 8 "red", Jon-Paul Gilhooley, de diez años. Y fue el propio jugador quén ha reconocido esto, declarando que "nada me hubiera gustado más que conseguir los tres puntos y dedicárselos a todas las familias. La decepción es mayor, aunque lo importante es que ambas aficiones se comportaron muy bien"

Y es que, además, esta jornada era la primera en la que el Liverpool jugada en Anfield después de que se hiciera público un informe independiente que desvelaba que la policía manipuló decenas de declaraciones para cargar la culpa de aquella avalancha humana en los aficionados.

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