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El lunes, la Premier dilucidará dudas respecto al título en el 'Manchester Derby' con los dos enemigos jugándose el campeonato. La espera se ameniza con peleas Champions-descenso.

José David López en Follow adrianboullosa on Twitter y

Manchester City-Manchester United (Lunes 21:00)

Tensa y larga espera. El Manchester Derby, considerado el más importante de la historia por el mismísimo Alex Ferguson, decidirá buena parte del título de la Premier el lunes en el Etihad citizen. Por un lago el once celeste con la sensación de haber renacido justo cuando pensaba que el Manchester United había tomado la ventaja suficiente como para depender de sí mismo con tranquilidad. Dos equipos que llegan muy justos a final de curso, que temen un nuevo bache que sería ya definitivo y que son conscientes de que el título depende de lo que ocurra en estos noventa minutos.

El contexto es muy diferente. Mientras que Roberto Mancini se ha topado con opciones inesperadas para salvar la campaña después de incluso haber admitido que sería imposible dar caza al líder y que la Premier se había escapado, el entorno de los Red Devils ha visto como se escapaban puntos impensables ante Everton en casa y ante Wigan en una derrota inesperada), que ofrecían una nueva perspectiva en lo más alto de la clasificación. Eso sí, la realidad, tal y como ha apuntado Ferguson es que sus rivales "tienen que ganar y nosotros podemos empatar o ganar” aunque tachó el duelo de “decisivo” pues “cualquier aficionado neutral disfrutaría y es uno de esos días que estaba marcado en rojo al principio de la temporada”.

La previa no es nada positiva para los Red Devils, que aún recuerdan el doloroso 1-6 de la primera vuelta liguera en Old Trafford, aunque bien es cierto que los Citizen cayeron posteriormente en su estadio en la FA Cup ante su vecino. Una cita clave, ineludible y determinante para esta Premier 2012.

Zona Champions: Chelsea, Arsenal, Tottenham y el ‘infiltrado’ Newcastle

La cuarta plaza, la última que da acceso a participar en la próxima Champions League, sigue siendo el último escollo a superar para tres cuadros londinenses y un aguerrido infiltrado del norte. Con el Arsenal ligeramente escapado en la tercera plaza que debería concretar esta semana ante el Stoke (no se juegan nada los de Toni Pulis) para cerciorarse de que la campaña Gunner cumple el mínimo estipulado, la cuarta, quinta y sexta posición, que a su vez permitiría un cupo de Europa League, tienen una pelea imponente hasta el final de curso.

Curiosamente, los tres que ansían esas metas, se enfrentan a tres rivales que están metidos de lleno en la pelea por no descender. Actualmente la última plaza Champions, la que necesitaría fase previa, es para el Newcastle, que ha aguantado mucho mejor de lo que parecía la presión  que llega con espadas en alto para defender su preciado tesoro. No deben dejarse puntos aunque su rival de esta semana se está jugando el todo por el todo en el descenso, un siempre peligroso Wigan. Si cede, daría opciones a los dos londinenses que más fuelle han perdido por el camino, Chelsea y Tottenham. Los Blues, después de la ‘machada’ de colarse en la finalísima de Champions dando la cara en el Camp Nou, están con la moral alta pero saben que no pueden depender de su título europeo porque, de no lograrlo, depende de su clasificación liguera, donde tienen difícil dar caza a sus objetivos y donde no pueden ceder contra el QPR. Al igual que el Tottenham, que sólo ha ganado uno de sus últimos nueve partidos y que se juega el todo por el todo ante el necesitado Blackburn.

El resto de la jornada:

Con Wigan, QPR, Bolton y Blackburn en un ‘puño’, la jornada se presenta únicamente algo más accesible para los Wanderers, que visitan a un Sunderland que no se juega absolutamente nada. Son los únicos en zona baja que podrían dar un puñetazo sobre la mesa que sea clave para salir de la quema, donde podría meterse ya el Aston Villa, que se complicaría definitivamente si no gana al West Bromwich.

Completan la jornada los duelos Everton-Fulham, Swansea-Wolverhampton y Norwich-Liverpool, con absolutamente nada en juego para ninguno de ellos. Todos miran a Manchester. Todos miran al título.


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