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El medio del Real Madrid es una de las notas más negativas que deja la Supercopa de España en la Casa Blanca. No está a su nivel habitual, y su presencia mengua el aporte de Kroos

OPINIÓN

El Real Madrid juega este lunes su cuarto partido oficial de la temporada, ya sin el repóquer de copas a su alcance tras ceder la Supercopa de España al Atlético con dos partidos que nunca estuvieron a la altura de lo que se espera de este equipo blanco, plagado de jugones. Justo los dos partidos donde Xabi Alonso fue titular en el centro del campo, en lo que parece más fruto de la causalidad que de la casualidad, más allá de la mayor calidad colchonera en comparación con el Sevilla. Y es que el mediocentro tolosarra no está todavía.

No está a tono, no está en su mejor forma, no está al nivel al que acostumbra en el Real Madrid, y sí a la poca altura que exhibió en el Mundial de Brasil. Sigue teniendo el fútbol en la cabeza, pero ya no tanto en las piernas, quizás. Pues le falta un punto de potencia, fuerza y velocidad de ejecución, tanto con el balón en los pies como cuando tiene que ir al choque con el contrario. Justo la diferencia que te hace destacar en partidos grandes ante rivales de entidad, y no sólo en el 80% de los partidos de Liga y Copa del Rey, bastante más llevaderos.

Huelga decir que no será Xabi Alonso ni el mayor ni el único responsable de la derrota en la Supercopa de España. Ni mucho menos. Pero este doble derbi sí que sirvió para evidenciar que el tolosarra seguramente acabe por ceder sus galones a Toni Kroos más pronto que tarde. El germano es el verdadero heredero del ‘14’, y no Asier Illarramendi en el intento fallido del año pasado en el mercado de fichajes. Tiene más físico que Xabi, un talento natural similar para entender el fútbol y, jugando como pivote central en la medular, Kroos tiene bastante más recorrido y capacidad de mando que jugando como volante, como lo hizo en el Santiago Bernabéu y el Vicente Calderón.

Y seguramente ahí esté el quid, además: en que la mezcla de Xabi Alonso-Kroos no ha resultado. Porque uno de ellos, el germano, pierde aptitudes como volante, mientras que el otro, el tolosarra, no está dando tanto de sí como pivote. Un jugón más un jugón, irónicamente, no están resultando dos jugones para el Real Madrid.

Necesitará algo más de tiempo Xabi Alonso para entonarse. Seguro que con el comienzo de Liga se verá una mejor versión del tolosarra, tras este fuerte arranque con dos títulos en juego. Y es de esperar que el metrónomo haya dado su mejor fútbol ya, a sus 32 años, pero en sólo tres meses no se puede pasar de llorar su ausencia en la final de Champions League a darle la carta de jubilación. No en tan corto espacio de tiempo. Xabi Alonso tiene que mejorar su nivel. Porque de lo contrario, Carlo Ancelotti tiene un serio entuerto en su medular.



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