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El cuadro blanco vuelve con una derrota de sabor dulce tras el gol de Di María. La actitud, la forma física, y el lateral diestro, focos de atención del Clásico

El Real Madrid inició este jueves la lucha por el primer título de la temporada ante el Barcelona, vigente campeón de la Supercopa después de arrebatársela al propio equipo blanco el año pasado. Como decía José Mourinho, "es el cuarto título en importancia de la temporada, pero tanto Madrid como Barcelona van a salir a ganarla", como así fue. En un partido vibrante, que se despertó en la segunda mitad con cinco goles, el Real Madrid tuvo en la mano la victoria con el gol inicial de Ronaldo. Pero igual que llegó, se fue, fruto de una actitud y predisposición que no fue la que el Real Madrid exhibió en Clásicos anteriores.

Sin una presión por todo el campo, ni intención de hacerla pese a la baja forma, el Real Madrid perdió una oprtunidad inmejorable de asestar un golpe mortal directo al corazón de Tito Vilanova. Tendrá una segunda oportunidad, pero de este partido podrán extraer algunas claves o lecciones de cara a las siguientes citas. Aquí algunas para el próximo encuentro de Supercopa ante el Barcelona, ya en el Santiago Bernabéu:

1. Sin presión es casi imposible


El Real Madrid se había mostrado muy poderoso en los últimos Clásicos con una actitud agresiva, presionando la salida del balón blaugrana en todo el campo, exhibiendo un hambre y garra que en ocasiones retraía al Barcelona por sí sola. Pero nada de eso se vio en el Camp Nou. Al revés, fue un Real Madrid batallador atrás, pero contemplativo en el resto del campo. Se habla de Coentrao, pero no de las veces que Ronaldo no cubrió a Alves, evitándole a su compatriota un dos contra uno constante en la primera mitad. Y así, era cuestión de tiempo que el Barcelona se hiciera dueño del partido, como así fue. Mourinho dijo que no era su idea inicial, que no le había gustado la primera parte, y sí el cambio y la reacción en la segunda. Le eximiremos de las culpas, pues. Pero es que ni siquiera con el gol a favor  supo manejar el partido. La Supercopa era el cuarto título en importancia, y desde luego que así lo pareció. El ejemplo era el de Di María, que peleó todos los balones como si fueran los últimos de su vida, como dice la leyenda merengue, y de ahí su gol. Pero no fue el ejemplo que cundió. Puedes salir a defender, como el Chelsea, pero no sin morder.


2. Una gota de oxígeno es suficiente para el Barcelona


El Real Madrid tenía una oportunidad magnífica para matar el proyecto de Tito Vilanova antes incluso de que echara a andar, si conseguía una victoria contundente en el Camp Nou. Debía haber ido a buscarla, y sin embargo se presentó sin ninguna sed de sangre. Como decíamos en el punto anterior, sin una actitud batalladora. Ni siquiera cuando se adelantó en el marcador fue capaz de administrar su ventaja, 'permitiendo' al Barcelona que marcara tres goles casi consecutivos después. Y el Barcelona, aunque parezca medio dormido, sigue siendo mucho Barcelona. En el Bernabéu todavía está a tiempo de enderezar el rumbo, y clavarle una estocada al proyecto blaugrana, pero ya ha perdido una oportunidad muy buena de hacerlo.


3. La forma física es un problema


José Mourinho reconoció en rueda de prensa que el equipo no está bien físicamente, y no quiso extenderse en su explicación para que no pareciera que eran excusas, dado que conocían esta situación con mucha antelación. Pero vistos los dos primeros partidos oficiales, está claro que no es una excusa, sino un problema en toda regla. Y el partido que hizo Mesut Ozil en el Camp Nou no deja lugar a dudas de ello. Ante un rival que sí llegaba igual de mal preparado que el Madrid, a diferencia de un Valencia que sí estaba mucho más rodado. Si el Real Madrid se descuida un poco, con este inicio tan duro de temporada, puede perder mucho terreno respecto a sus competidores si no pone remedio. Ya sea repartiendo mejor los minutos entre sus jugadores, de inicio o con los cambios, o cambiando su planning inicial de entrenamientos. Y de ahí quizás se entienda el cambio de Callejón por Di María. Pero sea como fuere, con esta espesura en las piernas, parece en riesgo de dejarse muchos puntos por el camino.


4. Se puede echar de menos otro lateral derecho


Como decía Mourinho en su primera temporada en Madrid, Alvaro Arbeloa no es un jugador de 9, pero sí un jugador que siempre está en el 7. Sin embargo, ya en el segundo tramo de la pasada campaña y en el inicio de ésta, no se está viendo a un Arbeloa de 7, sino a uno de 5. Como en el Camp Nou, donde estuvo dubitativo desde el primer momento, facilitando el tercer gol culé al no tirar bien el fuera de juego. Y actuaciones como éstas pueden ser un problema si se repiten mucho a lo largo de la temporada. Porque el Real Madrid no tiene a otro lateral derecho más. Sí tiene a Ramos, pero entonces lo perdería de la defensa, y si ni Albiol ni Varane tienen minutos, acabará por acusarse. Y también tiene a Nacho Fernández, pero si no está entrenando continuamente con el primer equipo, tampoco tendrá el mismo ritmo que sus compañeros. La decisión está tomada, es muy respetable dada la calidad de toda la zaga merengue, pero partidos como éstos en Barcelona recuerdan que es una decisión que también entraña  cierto riesgo.


5. Las prisas no son buenas consejeras


Consecuencia de la falta de presión en todo el campo, el Real Madrid volvió a caer en otro de sus males primitivos en los Clásicos. El Barcelona sale bien de la primera línea de presión, y le apabulla con su permanente dominio del balón en su propio campo. Cuando el Real Madrid recupera el balón, tiene poco margen de maniobra al encontrarse casi todo su equipo replegado, y ante el riesgo de perder el cuero en su propio campo, lo arriesga en campo rival con contraataques que más que rápidos son precipitados. Es díficil jugarle al Barcelona, sin ninguna duda, de ahí todos sus éxitos. Pero con ese modelo de poca presión y ataques precipitados, el Real Madrid ya debería saber que es mucho más difícil ganarle al Barcelona. No es casualidad que el contraataque fuera el recurso más utilizado y el que menos fruto le dio en este último partido. Como ya sucediera en otros muchos anteriormente.

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