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El entrenador del Inter de Milan quiere ir partido a partido sin mirar la clasificación ni ponerse objetivos, sino sumar victorias y mejorar sus sensaciones.

No hay metas, no hay resultados y no hay objetivos en la cabeza de un técnico que ha llegado al banquillo de un gigante italiano solo para trabajar de manera interina y consciente de que su momento de gloria puede ser efímero. Por ello, sólo preocupado de retarse personalmente y buscar crecer profesionalmente en esta etapa inesperada de su carrera, el entrenador del Inter de Milan, el joven Andrea Stramaccioni, quiere olvidarse de todo lo que rodea al club en esta crisis.

En la actualidad, el Inter es séptimo en la Serie A y, aunque de manera remota, aún sostiene alguna opción de alcanzar las plazas de Champions League. Pero las sensaciones les hacen ser realistas y su meta, como mucho, sería tener opciones de alcanzar puestos de Europa League. Sin embargo, con todas las dudas sobre su futuro en el aire y sin poder tener respuestas para lo que suceda en los próximos meses, Stramaccioni es sincero y asegura que no está pensando en la clasificación.

"Yo no necesito comentar la calidad que tenemos aquí, pero hay que mirar el presente. Hoy no estoy interesado en la tabla, me estoy centrando en un partido cada semana. No debemos dejarnos distraer por planes o cálculos, estamos trabajando día a día y lo único que importa hoy es el Cagliari. Puede ser un cliché, pero este partido es como una final para mí y para nosotros”, destacó motivado el joven entrenador neroazzurri.

“Estamos trabajando ya con unas bases nuevas. Un nuevo proyecto. El hecho de que empezáramos con un triunfo también es positivo. Los jugadores han demostrado el entusiasmo necesario pero no hemos logrado nada aún. Espero ver progresión en el trabajo. Empiezo con una idea en la mente y trato de perfeccionarlo día a día. Esto es trabajo, trabajo y trabajo. Menos hablar y más trabajo”, explicó.