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Analizamos al nuevo central del FC Barcelona. Arsène Wenger perdió la confianza en él y la pareja Koscielny-Mertesacker acabó por dejarlo en un segundo plano

Tras la marcha de Puyol y los graves problemas en defensa durante la pasada campaña, el FC Barcelona vuelve a reforzarse en la posición más delicada de los últimos años. Zubizarreta parecía solventar el dilema del central con la llegada de Mathieu, pero un nuevo jugador se une ahora a Can Barça con las miras puestas en no volver a tener dudas atrás. Thomas Vermaelen aterriza en el Camp Nou con la intención de demostrar que puede volver a ser importante al más alto nivel.

El belga no llega a Barcelona en el mejor momento de su carrera, eso está claro. Este central zurdo de 1’83 metros de altura fimó por el Arsenal procedente del Ajax en 2009, para mostrar muy pronto al Emirates la calidad que atesoraba convirtiéndose en uno de los ídolos de la hinchada Gunner. Su rapidez al cruce, su potente juego aéreo, su fortaleza en la marca y su precisa salida de balón enamoraron a Wenger y bautizaron a Vermaelen como uno de los mejores defensores de la Premier League.

Los problemas comenzaron a llegar en su segunda campaña en Londres. Una lesión en el tendón de Aquiles le tuvo apartado de los terrenos de juego durante casi todo el curso. El belga llegó a disputar únicamente 5 partidos en aquella temporada 2010/2011. El año siguiente comenzó con una nueva operación en su maltrecho tendón, que le tuvo fuera otras 6 semanas. Una distensión muscular le hizo perderse otros 5 encuentros poco después de recuperarse. A partir de ahí, las lesiones le respetaron y volvió a demostrar que podía ser el extraordinario defensa en el que se había convertido en sus primeros tiempos en el Emirates. Formó una buena pareja con Koscielny y su carácter ganador le afianzó como uno de los capitanes del equipo. 

Ese título le fue concedido una temporada después, tras la marcha de Van Persie al Manchester United. El internacional belga dejó atrás los problemas físicos que tanto le torturaron y ejerció de líder del conjunto londinense, mostrando un gran nivel en el tramo inicial de la campaña. En la parte final de ese curso, se inició su declive. Vermaelen comenzó a aparecer como culpable en la mayoría de goles recibidos por el conjunto Gunner, hasta el punto de que Wenger fuese perdiendo la confianza plena depositada en su capitán. Mertesacker empezó a entrar como pareja de Koscielny y Vermaelen culminó el año con el calificativo de discutible en la zaga del Emirates.

Una lesión en la espalda el verano pasado le terminó de arrebatar el protagonismo y la fe de su entrenador. El buen hacer del dúo formado por Koscielny y Mertesacker precipitó al ostracismo al central belga, que apenas llegó disputar 7 partidos completos. El culmen de su fatídico año llegó en el Mundial, donde únicamente apareció de titular contra Rusia en el lateral izquierdo –y se marchó lesionado-, perdiendo el puesto en el torneo ante un veterano de guerra como Van Buyten.

En cuanto a condiciones, no hay duda de que el Barcelona ha firmado a un gran defensa. Buen juego aéreo, rápido en el tackling, una sensacional pierna izquierda que le permite disponer de una gran salida tanto en corto como en largo, capacidad goleadora y la polivalencia suficiente para ocupar otros puestos en el terreno de juego. Además, su fichaje permitirá al conjunto culé disponer de dos centrales zurdos y dos diestros (sin contar a Masherano como central), así como la posibilidad de contar con alternativas para Jordi Alba en la banda izquierda. La clave reside en que Luis Enrique va a encontrarse con un jugador falto de confianza, venido a menos y con demasiadas incertidumbres en torno a su plenitud física. Un futbolista que se ha visto relegado a un segundo plano tanto en su club como en su selección, sin apenas ritmo de competición y al que debe recuperar. Si el técnico azulgrana es capaz de revertir la situación, el Barça habrá acertado con una gran incorporación. Si los problemas físicos y mentales vuelven a superarle, Vermaelen tendrá complicado triunfar en Can Barça. Un nuevo Expediente X para el centro de la zaga culé. 

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