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El '9' de Francia debuta en el Mundial con un partido delicioso ante Honduras, con dos goles, justo cuando la opción del fichaje del uruguayo empezaba a tomar fuerza en el R.Madrid

OPINIÓN

Nadie les daba por favoritos, pero este primer fin de semana de Mundial debería servir a italianos y franceses para darse un baño de ilusión y esperanza. A los italianos sobre todo, pero Francia no se queda atrás, con un fútbol muy pulido y lustroso. La culminación, obra de Didier Deschamps, de la regeneración que ya iniciara Laurent Blanc. Ganó 3-0 a Honduras, con suficiencia, y sin dejar a la luz excesivas carencias. No como México, Chile o Colombia. Y es cierto que enfrente estaba Honduras, que a priori es todavía más inofensiva que Camerún, Australia o Grecia, respectivamente. Pero también lo era Costa Rica, y Uruguay se llevó un tantarantán histórico.

El gallo tiene motivos para cacarear. Con una defensa seria y briosa, con jugadores como Raphael Varane y Mathieu Debuchy; un centro del campo que equilibra con mucha maestría el físico con la calidad, personificado especialmente en Paul Pogba, pero también en los Blaise Matuidi y Yohan Cabaye; y un ataque vertiginoso, donde Francia pudo contar esta vez además con el acierto de Karim Benzema. El gato enseñó las uñas a toda Brasil: dos goles llevan su firma, además del remate del otro tanto, el primero de la Historia decidido por la tecnología de la línea de gol.

Completísimo partido además el del ‘9’ galo, pues no sólo fueron los goles. Un aviso para sus aficionados, para las selecciones rivales, pero sobre todo, para el madridismo. Que anda revuelto estos días del mercado de fichajes con la contratación de un nuevo delantero, por cierto. Veinticuatro goles ha marcado Benzema este curso con la elástica del Real Madrid, y los hay a los que les parece poco, seguramente sin valorizar lo suficiente el resto de goles que genera para el resto de sus compañeros. Prefieren a Luis Suárez, que ha conquistado la Bota de Oro compartida con Cristiano Ronaldo este año. Cueste lo que cueste. Es entendible, hasta cierto punto. Pero Benzema también tiene algo que decir.

Con esa elegancia inconstante, su don de la oportunidad es como el de Murphy. El de la ley. Puede fallar un gol cantado a cuatro metros de la red, como puede anotar en una misma temporada a Barcelona (2), Atlético y Bayern Múnich, en los partidos clave del curso. Y ha sido justo cuando el madridismo empezaba a olvidar sus prestaciones, tras dos semanas sin verle jugar, cuando Benzema ha vuelto a presentar sus credenciales para ser el ‘9’ del Real Madrid. Una zancadilla al uruguayo en toda regla, vamos. Sobre todo cuando éste ni siquiera ha podido debutar en el Mundial, lesionado. Quienes abogaban por entrar en guerra con el Liverpool por Luis Suárez, seguramente este lunes se lo piensen un poco mejor.



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