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El equipo italiano en el que juega Higuaín quiere a los dos argentinos a préstamo para este mercado de pases. Masche ya se estaría convenciendo y Erik es un sueño posible

EXCLUSIVA

Nápoles
empezó esta temporada con el objetivo de luchar por la Champions League y la Serie A. Pero un grupo difícil y un gol menos que Dortmund y Arsenal lo mandaron a la Europa League, mientras Juventus y Roma le sacaron bastante ventaja en el Calcio. Entonces, sin perder tiempo, De Laurentiis aceptó un nombre que le puso Rafa Benítez sobre la mesa y otro que agregó él mismo: Javier Mascherano y Erik Lamela.

Cuando el técnico español repasó su equipo, encontró algunos agujeros que le impiden ser parte de la élite futbolera en Europa. Entonces, tranquilo, le pidió al presidente que le ayudara. Antes de llegar al centro del campo, reclamó que Luca Antonelli -lateral o volante de Genoa- pudiera ocupar el espacio que dejaron Zuñiga y Mesto con sus lesiones. Ni hablar si se confirma la cesión de Armero, el otro colombiano.

Sin embargo, para dar un salto cualitativo a la hora de recuperar la pelota no hay mejor nombre que el de Mascherano. Defensor central en Barcelona y centrocampista defensivo en el resto de su carrera y actualmente en la Selección, el ex-River sabe resolver casi cualquier problema atrás desde la mitad de la cancha.

El primer problema es que Mascherano es caro. Por ello, el Nápoles necesita una inyección económica. Se habla de una posible salida de Pandev y de Eduardo Vargas -que ya termina su préstamo en Gremio. Una vez resuelto ese problema, es el momento de escuchar al 'Jefecito'.

Y ahí es donde viene lo más interesante. Fuentes cercanas a Benítez -informa Goal Italia- cuentan que el argentino está cada vez con más ganas de pasar a jugar en la Serie A. Porque el entrenador es de su total confianza y porque considera una buena opción volver a su posición habitual en el año del Mundial. ¿La dificultad mayor? La falta de centrales que tiene Barcelona, que no lo querría prestar.

Un poco más adelante en el campo, surge el interrogante de cómo acompañar mejor a Higuaín en ese famoso 4-2-3-1 que plantea el español. El primer nombre que surgió es el de Borriello, delantero de Roma, y al lado de él, otro exjugador del equipo de la capital italiana: Erik Lamela. Uno surge como una alternativa de Higuaín como hombre de área y ya hay huellas de un diálogo directo entre Borriello y el club. El 9 ya está acostumbrado a eso de cambiar de equipo en la mitad de la temporada, pues ya lo hizo en 2013 y terminó festejando el Scudetto con Juventus.

Pero volviendo a Lamela, lo primero que hay que decir es que es una obsesión del presidente y que todavía no hubo contactos oficiales. Aunque está claro que el delantero argentino escucharía atentamente una oferta que lo saque del banquillo de suplentes del Tottenham en los meses previos al Mundial y que encajaría perfectamente en el esquema de Benítez. A Erik, dicen, también lo quiere el Cholo Simeone para su exitoso Atlético de Madrid, pero Lamela prefiere Italia, y tanto Inter como Napoli lo andan persiguiendo.


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