Fernando Gago, Sergio Canales y una relación de fichajes desigual entre Real Madrid y Valencia

Albiol, único ex jugador che en el Madrid, que ha vendido en los últimos años a Canales y Gago. Cedió también con Parejo. Pero al revés, no sucedió igual con Villa, Silva ni Mata
La extraña pareja. Así podría definirse la relación entre Real Madrid y Valencia. Y es que por un lado, de ser por la rivalidad deportiva y entre aficiones, ambos clubes quedarían situados en polos completamente opuestos. Pero a tenor de los negocios que hacen en los últimos años, parece que al menos en un tono puramente económico, no hay rivalidad alguna. Sobre todo, en el sentido Madrid-Valencia.

Y es que el reciente fichaje de Fernando Gago por el Valencia no es el único que ha pescado la entidad del Turia en Concha Espina. El verano pasado fue también Sergio Canales, que ahora negocia quedarse en propiedad en el Valencia. Y en 2011 también se fichó a Dani Parejo, procedente del Getafe, pero sobe el que el Real Madrid aún tenía cierto voz y voto. Concretamente, mantenía una opción de tanteo, y el 30% de la plusvalía del futbolista.

Desde Madrid siempre se dice que hay una buena relación institucional con el Valencia. Y a la vista está, dadas las múltiples operaciones que se han cerrado en los últimos años, sin que tampoco se demoraran en el tiempo ni fueran un camino de espinas. Sin embargo, cuesta decir lo mismo desde el punto de vista del Valencia. Y es que, si bien en la entidad che se han visto obligados a tener que realizar múltiples ventas en los últimos años, ésas no han sido precisamente al Real Madrid aunque pudiera existir un interés evidente.

Así, Raúl Albiol llegó al club merengue en el verano de 2009 previo pago de 15 millones de euros. Pero ni Juan Mata, ni David Silva, ni David Villa hicieron lo propio cuando era vox populi que eran fichajes que podrían interesar al Real Madrid en función de que el precio fuera razonable para la entidad madridista. Y especialmente significativo fue el caso del ariete asturiano, hoy en el Barcelona.

Pues David Villa llegó a ser vestido con la zamarra del Real Madrid en los medios de comunicación, que dieron el acuerdo por cerrado. Pero al final una diferencia de dos o tres millones de euros tiró abajo un acuerdo de unos 37 millones, cuando la afición valencianista reclamaba a los cuatro vientos que no se reforzara al Real Madrid. Un año después, ficharía por el Barcelona por esos mismos 40 millones de euros sin revuelos de ningún tipo entre el valencianismo. Ni dirigentes ni afición.

Más allá de la lógica rivalidad deportiva entre dos equipos de los más grandes de España y candidatos al título, todos los analistas coinciden en fechar el origen de estas tensiones en el fichaje de Pedja Mijatovic hace ahora dieciséis años, pues todavía escuece un poco en el valencianismo los modos del Real Madrid para despojarles de su más rutilante estrella entonces. Es una espina que aún permanece, y que aflora cada vez que el Real Madrid va a jugar contra el Valencia, partidos siempre de máxima tensión en Mestalla. O también cuando se conoce que interesa algún fichaje de la plantilla valencianista. Los Gago, Canales  y compañía demuestran que al contrario no hay ninguna espina clavada, ni nada que se le parezca.