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El atacante, de 33 años, disfruta de su tercera juventud en Brasil, pero está procesado por la justicia y podría ir a la cárcel. ¿Ficharías a alguien así, aunque sea un fenómeno?

Lo primero que pensará un aficionado al fútbol que no conozca a Emerson Sheik, al verle jugar, será más o menos lo siguiente: "¡Hay que ficharle ya!". Pero quizá cambie de opinión (como lo han hecho decenas de directores deportivos de clubes) al conocer a fondo la historia de este singular futbolista, que el miércoles se vistió de Supermán y ayudó, con sus dos goles en la final frente a Boca Juniors, a que el Corinthians lograra lo que nunca antes: ganar la Copa Libertadores de América.

Su sensacional actuación en la final -especialmente en el choque de vuelta- ha despertado todo tipo de rumores sobre su futuro, que van desde un posible regreso al fútbol de Qatar o incluso al de Europa, donde pasó casi inadvertido cuando vistió la elástica del Rennes de la Ligue 1 en Francia.

Pero Márcio Emerson Passos de Albuquerque, conocido simplemente como Emerson, es a sus 33 años una figura mítica en el folclore futbolero de Brasil. Siendo apenas un chaval ya estaba saltando a las portadas deportivas (muy a su pesar) cuando se supo que su club de entonces, el Sao Paulo, le había falsificado la ficha para que jugase con chavales tres años mayores que él.
EMERSON, EL CRACK VOLÁTIL DEL CORINTHIANS. ¿LE FICHARÍAS?

El arte del engaño -y no por los regates, precisamente- volvería a tener a Emerson como gran protagonista, pero esta vez en otras latitudes. Cuando se marchó para jugar en los Emiratos Árabes, llevándose consigo un pasaporte con nombre falso, le ofrecieron nacionalizarse qatarí para jugar con ésa selección, y él no se lo pensó dos veces. Pero hubo un problema: la FIFA descubrió que ya había jugado con la selección juvenil de Brasil, y le prohibieron volver a hacerlo con los árabes.

Emerson creyó que, al volver a Brasil, todo aquello habría quedado olvidado, pero en cambio recibió una desagradable sorpresa: la policía le detuvo en el aeropuerto y la justicia le dondenó a prisión, acusado de seguir utilizando documentos falsos. El jugador se salvó de la cárcel pagando una fianza de 105.000 reales.

Siete años después de aquel episodio, Emerson ha tenido un 2012 por demás agitado. Mientras crecía su protagonismo futbolístico, siendo figura en el Corinthians, se supo que la justicia brasileña ha vuelto a investigarle, y por un asunto mucho más grave. Está acusado de participar en una red de contrabandistas de coches y lavado de dinero, por lo cual le han intervenido el teléfono y han descubierto que giró dinero al líder de esta banda, Jehuda Kazzabi.

Mientras se espera la sentencia final, que podría depararle entre 4 y 14 años de prisión -esta vez, no excarcelable-, Emerson dejó un último detalle escabroso antes de proclamarse campeón de América con el Corinthians. En pleno partido de vuelta, cuando ya había colado sus dos goles a Boca, mordió alevosamente un dedo de la mano al defensa argentino Caruzzo, salvándose eso sí de la roja directa porque ni el árbitro ni los asistentes le vieron.

"Son lances del partido, luego se olvida todo", dijo, pícaro, Emerson, cuando le preguntaron por este incidente con Caruzzo. Quizá se le borre la sonrisa de la cara muy pronto, pues hay posibilidades ciertas de que, a finales de año, cuando el Corinthians esté jugando el Mundial de Clubes en Japón, él tenga que verlo por televisión al estar imposibilitado de salir de Brasil. Todo dependerá del fallo de la justicia.

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