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EXCLUSIVA - El club romano quería un jugador de EE.UU. en el organigrama a disposición del técnico, que ha preferido al mediocampista del Chievo

Un hombre lobo americano en Roma. Lo decidió hace mucho tiempo el propietario DiBenedetto: representar a los Estados Unidos en la Capital es una tarjeta de visita irrenunciable. De ahí lo decidido por el eje técnico giallorosso Baldini-Sabatini-Zeman, libre para moverse en el mercado de acuerdo con la práctica establecida desde hace un año, pero que necesariamente también votó a favor de lo que puede considerarse como la única solicitud explícita presidencial.

En principio, se trataba de Clint Dempsey. El mediocampista ofensivo siempre ha estado entre los líderes de las selección de las barras y estrellas (la Copa Confederación y el Mundial incluido), y desde hace tiempo de malas con el Fulham, club de la Premier en el que se ha convertido en un auténtico baluarte en tan sólo 4 años, con 183 apariciones y 50 goles también. Y la triada romanista pensó en él desde el pasado mes de marzo. Eso es mucho antes de la llegada del técnico Zdenek Zeman, entrenador que no ama demasiado "hacer el equipo".

Pues bien, al entrenador no le importa en absoluto el nombre de Dempsey. Pero a su llegada, con los hechos y deseos conocidos del patrón, tiene presente que, en términos de los estadounidenses preferiría que fuera Michael Bradley, del Chievo, cuatro años más joven y más acostumbrado al fútbol italiano. Para Zeman, De Rossi es un jugador al que es mejor no limitar el radio de acción.

Así pues, en la última parte de junio se perfecciona el próximo paso: Bradley por Dempsey (por cual además hay una feroz competencia de Arsenal y Liverpool), y en consecuencia, la Roma sobre el Palermo, el equipo con el que el mediocampista del Chievo y ex Borussia Moenchengladbach hacía tiempo que había llegado a un principio de acuerdo.

Seamos realistas: para Zamparini esta adquisición era un hecho, el primer regalo al nuevo técnico José Sannino que no había acogido con entusiasmo la noticia. Según las crónicas, los sicilianos habían puesto sobre la mesa a Jasmin Kurtic (que literalmente explotó durante su experiencia de este año en calidad de cedido en el Varese en la Serie B), el cual en este punto está destinado a permanecer forzosamente en el Varese.

Si por Michael Bradley está la Roma, operación definida como al 90% por el club, entonces aquí despuntan los detalles de un acuerdo que ahora parece a un paso: ni Alessandro Greco (muy bienvenido por Di Carlo, pero prometido al Génova), ni casi con toda seguridad Matthew Bright.

En este último caso sería un bienvenido retorno a un lugar en el que encontrar una camiseta de titular después de tres años de experiencia coronadas con casi 100 apariciones entre 2004 y 2007. ¿Consenso a favor del Chievo? No más de 5 millones. Y en la operación, la Roma podría incluir en el último instante al rumano de 21 años de edad Adrian Stoian.

Cuestión de horas, dicen los bien informados. Cuestión de corazón, dicen todos los hombres del presidente.

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