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El presidente usó la misma técnica que con Zinedine Zidane, la famosa servilleta, pero Gil Marín frustró cualquier posible fichaje del argentino por el conjunto blanco

Ayer Sergio Agüero cumplió 24 años, y falta poco para cumplirse un año de una historia que pudo cambiar su vida. Agüero y Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, parecían tener un destino juntos, una historia de verano con final feliz para el Kun y los aficionados madridistas. La historia ya venía de lejos, y en 2006 el Real Madrid pudo haberle fichado, pero la presidencia desestimó pagar 23 millones de euros por un jugador desconocido en Europa que contaba entonces con 18 primaveras. Con unos informes detallados de Toni Muñoz, Miguel Ángel Gil arriesgó, puso el dinero y la jugada salió perfecta. El 'Kun' Agüero hacía las maletas con destino al Manzanares.

Pasados tres años, Florentino Pérez se empezó a fijar en el argentino, en su regate, en su liderazgo. El interés era mútuo y Sergio Agüero no pensaba dejar escapar un tren que a la mayoría de los jugadores no les pasa nunca, pero a los que lo hace, sólo es una vez en la vida. En el verano de 2010, los fichajes de Cristiano Ronaldo, Ricardo Kaká y Karim Benzema cierran la puerta al punta argentino. Cuando en noviembre de la misma temporada Higuaín dice prácticamente adiós a la temporada, suenan muchos nombres para la delantera madridista, desde Hugo Almeida o Van Nistelrooy a Adebayor o el 'Kun'.

La figura de José Ángel Sánchez cobra mucha importancia y convence a Florentino y a Mourinho para abordar el fichaje del jugador del Atlético. Su agente acepta la operación, Miguel Ángel Gil duda, y más enfrentándose a los pocos días al Real Madrid en el Vicente Calderón... con el 'Kun' Agüero de blanco. Rechaza la propuesta madridista de 40 millones de euros y promete negociar otra vez en verano, cosa que no cumple y enfada al Kun, que comunica que renuncia a jugar más en el Atlético de Madrid.

En verano, faltando a su promesa, Miguel Ángel Gil se niega a negociar con el Real Madrid e incluso ataca a algunos dirigentes blancos, mientras Agüero espera un acuerdo que nunca se iba a llegar a producir. El Manchester City y su jeque entran en escena, y un Agüero deseoso por marcharse del Manzanares abandona el club a cambio de 45 millones de euros, deseando haber podido continuar en la capital de España, pero jugando para el eterno rival. Florentino, frustrado. Gil Marín, satisfecho.

Ahora, la historia está lejos de volver a los mismos cauces. Sergio Agüero quiere seguir en la Premier League una temporada más, el Manchester City no quiere negociar por un jugador que marcó el gol definitivo para conquistar la liga esta temporada y Florentino Pérez cree que el momento ya ha pasado.

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