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El fútbol mexicano se maneja de una manera muy especial. Entre sus ingeniosos manjares están el pacto de caballeros y el Draft: un régimen de transferencias totalmente maquiavélico e ilegal, que denigra a los jugadores dándoles trato de esclavos y de objetos, yendo contra las leyes de trabajo.

Por Sergio Martínez (Corresponsal México).-

Cada año al finalizar el torneo Clausura del fútbolmexicano se lleva a cabo el mercado, el tianguis o la pasarela de piernas, por llamarlo así de buena manera. Un negocio redondo para dueños y promotores, pero no para jugadores.

El draft nació en 1990 para quitarle poder a los promotores y para darle igualdad a la liga, pero ningún fin se pudo alcanzar. El draft es un régimen de transferencias totalmente maquiavélico e ilegal, que denigra a los jugadores dándoles trato de esclavos y de objetos, es un régimen que va contra las leyes de trabajo.

Al draft asisten los directivos y dueños de los equipos, los promotores de los jugadores que están transferibles, representantes de jugadores que acaban de finalizar su contrato o en el peor de los casos, sólo las cartas de los jugadores sin contrato vigente.

Curiosamente, no se le permite el ingreso a ningún jugador. El draft es un régimen de transferencias en la que se mueven a los jugadores al antojo de los promotores y de los directivos y no se les pide opinión a los protagonistas. Normalmente se involucran compadrazgos en las contrataciones, se arreglan para que el jugador gane menos o para hacer del jugador lo que les plazca. La FIFA prohíbe estos tipos de mercados, pero como nadie se queja nadie hace nada por solucionar este grave atropello.

Otra situación que se lleva a cabo en México es el "pacto de caballeros",  un acuerdo no escrito entre los dueños de los clubes en México. Normalmente según las leyes de FIFA cuando el contrato de un jugador acaba, éste es libre de contratarse con el equipo que quiera. Pero en México gracias a este pacto la libertad del jugador es poco viable. Si un jugador que ejerce en México termina contrato con un equipo éste va directo al draft, donde los equipos interesados dan una suma por su carta de libertad.

Una compra entre comillas, un arreglo entre los directivos para sacarle una suma de dinero al jugador. Está claro, aquí el jugador no se ve nada beneficiado ya que en contadas ocasiones ve una comisión por dar el aval de la venta. Para explicarlo de una manera más concisa, cuando el contrato de un jugador expira, necesita el permiso de su ex-equipo para contratarse en otro club. Así los clubes venden a jugadores que ya no les pertenecen.

El pacto de caballeros y el draft le han hecho mucho daño a el fútbol mexicano: jugadores se retiran antes de tiempo, jugadores de calidad se tienen que ir a la segunda división, extranjeros sobresalientes no pueden regresar a México por estar bloqueados por el pacto. El fútbol mexicano pierde transparencia y credibilidad.

Tomemos, por ejemplo, el caso del último gran diez azteca: Cuauhtémoc Blanco. A pesar de finalizar una venta completa al Chicago Fire en 2007, el América, antiguo dueño de sus derechos, tuvo que dar el “sí” a que Cuauhtémoc enrolara con Santos Laguna el siguiente año. Cuando el astro quiso regresar al terminar contrato en los Estados Unidos, el club lo obligó a ir a Segunda División al no encontrar uso para él dentro del plantel americanista.


La falta de un sindicato en el fútbol mexicano muestra un atraso deportivo. Actualmente existe la comisión del jugador, que, para ser sinceros ha hecho muy poco o nada para mejorar la situación laboral en México, ya que la situación no ha mejorado. Y hasta que los aficionados y los jugadores (los verdaderos dueños del balón) no hagan nada al respecto, esto continuará.

Al verse desprotegidos los jugadores, rara vez encuentran una satisfacción plena en el cumplimiento de su contrato si este no es cumplido de buena manera por el equipo que lo maneja, sobretodo en el caso de los extranjeros. Elementos conocidos en el balompié sudamericano como Richard Nuñez y Salvador Cabañas han tenido que recurrir a estas instancias para mejorar su trato y conseguir los adeudos que los dueños mexicanos han tenido con ellos.

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