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La Vecchia Signora finalizó la búsqueda de un delantero de clase mundial mediante la firma del argentino, que es el jugador ideal para los italianos

ANÁLISIS

Desde que leyendas tales como Alessandro Del Piero y David Trezeguet comenzaron a envejecer, en Juventus han estado pidiendo a gritos por un centrodelantero de primer nivel mundial. Un atacante top, como Carlos Tevez.

A pesar de dominar el fútbol italiano en las últimas dos temporadas bajo el ala de Antonio Conte, con quien ganó dos Scudettos consecutivos y volvió a establecerse como un peso pesado europeo, los Bianconeri han tenido un talón de Aquiles indiscutible en el ataque. Alessandro Matri anotó sólo diez goles en la 2011-12, mientras que Mirko Vucinic hizo 13 la temporada pasada.

El ataque de Juventus ha sido sostenido por una muy buena defensa y, posiblemente, por el mejor mediocampo de Europa, por lo que Giuseppe Marotta, director general de la institución italiana, ha buscado solucionar esa falencia en la última ventana de mercado en que firmaron el español Fernando Llorente, de Athletic de Bilbao, y Carlos Tevez, de Manchester City.

Tevez fue calificado de inmediato como el jugador top que tanto le había faltado a Juventus y, de hecho, el atacante de 29 años no tardó en justificar su fichaje, al anotar en cada uno de los tres partidos oficiales que lleva disputados con la Vecchia Signora.

Llorente, como hombre de área, estaba destinado a ser el compañero de ataque de Tevez en el 3-5-2 de Conte, con el argentino en el papel de segundo punta. Pero el jugador español tuvo problemas y no logró afianzarse en la pretemporada, lo que significó que Vucinic conseve su puesto de titular junto al Apache.


Esa dupla de ataque no era obvia, pero los resultados hasta ahora han sido espectaculares. La vinculación y el entendimiento entre ellos a veces parece telepático. Sea o no una buena asociación, aún está por verse si con Tevez-Vucinic será suficiente para superar a las mejores defensas en Champions League como Bayern Munich, Barcelona y Real Madrid. La falta de un centrodelantero disciplinado fue evidente en el primer tiempo contra Sampdoria, cuando Juventus creó poco; Tevez ciertamente brillaría mucho más junto a un jugador como Robert Lewandowski, de Borussia Dortmund, quien puede participar en combinaciones similares a Vucinic, así como ofrecer una amenaza de peligro constante. No obstante, los primeros signos en Serie A, al menos, han sido muy prometedores.

Tevez por sí solo es una garantía, independientemente de tácticas o compañeros de equipo. El argentino es uno de los jugadores más adaptables del fútbol mundial. Cuenta con todas las cualidades técnicas y creativas para sobresalir cuando el ritmo es lento -como en Italia- y todos los atributos físicos para desenvolverse en un contexto más rápido y furioso -como la Premier League-. Así, cuando Juventus domina la posesión y el territorio -algo que se da a menudo con Andrea Pirlo, Arturo Vidal y Paul Pogba-, Tevez cuenta con la astucia y la habilidad para destrabar los bloques defensivos rivales. Y en los momentos en los que el juego se basa más en esperar, Carlitos tiene el dinamismo suficiente para devastar defensores al contragolpe.


Tras ganar dos veces la Serie A, el siguiente paso para Juventus es la Champions. Ha habido mucho debate en Italia sobre si Conte puede llevar a su equipo a la gloria europea con un sistema 3-5-2 que fue desmantelado con tanta facilidad en el duelo por cuartos de final de la temporada pasada ante Bayern Munich. Un cambio a un 4-3-3 para los octavos de final podría ser una opción y esa sería una formación en la que Tevez no tendría ningún problema de adaptación -ya sea a la derecha, la izquierda o en el centro-, puesto que lo hizo antes en Manchester City y Argentina. Esta flexibilidad es una gran arma para el técnico de la Juve.

Este Tevez feliz -de nuevo- posee todas las cualidades de lucha que se asocian tradicionalmente con los equipos de Juventus. Él realiza un increíble trabajo, siempre en movimiento para encontrar espacios en ofensiva y constantemente presionando y acosando a los defensores para obligarlos a jugar hacia atrás. Contra Lazio, en Turín, Tevez incluso corrió de vuelta a su propia área para recuperar la pelota.  "Por la forma en que se sacrifica por el equipo, trabaja como una mula", comentó Giorgio Chiellini de su compañero de equipo.

Tevez y Juventus son una pareja hecha en el cielo. Física, mental, técnica y tácticamente, el Apache es un jugador completo. Alcanzar al menos los 20 goles en la 2013-14 es una certeza virtual y la única incógnira es saber cuánto tiempo podrá mantener su nivel de brillo actual. En febrero próximo cumplirá los 30 años y, probablemente, el argentino empezará a disminuir físicamente más temprano que tarde. Pero esta temporada, al menos, los hinchas de la Juve pueden sentarse y disfrutar.

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