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Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano, durante su entrevista con Goal

Paco Jémez: Esto es el Rayo Vallecano, y aquí las cosas cuestan un huevo y parte del otro

Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano, durante su entrevista con Goal

Adrián Boullosa - Goal.com

El entrenador franjirrojo analiza la temporada de su equipo y muestra su lado más personal en una de esas conversaciones sobre fútbol y sobre la vida que merece la pena leer

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Lo mismo te pega cuatro gritos por un mal pase que te felicita por evitar que una pelota salga de banda. Paco Jémez es para muchos un equilibrista que camina por la delgada línea que separa el romanticismo y el suicidio. Fue un jugador con brega, aunque como entrenador soñó que el fútbol modesto también podía ser vistoso y elegante, y trata de plasmarlo cada día sobre el césped con el Rayo Vallecano. Tiene mala leche, pero es franco y directo. Como a los miuras, se le ve venir de lejos. Así fue nuestra charla con este cordobés que ya se siente barriero.

Temporada nueva y otra vez el cuento de nunca acabar con muchísimos cambios en la plantilla. Supongo que eso es algo que asumes que va con el sueldo...

Sí, aunque lo ideal sería que no fuera así. Encajar todos los años a tanta gente nueva en un sistema que es complicado y que requiere mucha mecanización y detalle no es lo más conveniente, pero esto es el Rayo Vallecano y ya sabes que tienes que amoldarte a las circunstancias. Aquí los contratos de los jugadores son a corto plazo –la mayoría de ellos por un año-, así que sabes que la mayoría no estarán la temporada que viene. Un 85% de la plantilla es nueva, y si a eso le sumas que tienes un presupuesto muy reducido te das cuenta de que los veranos para nosotros son muy complicados.

¿A quién vas a echar más de menos?

Espero no echar de menos a nadie, porque si tengo que echar de menos a alguien implicará que estamos jodidos. Por aquí han pasado jugadores que militan en grandes equipos, y eso a nosotros nos llena de orgullo.

Leo Baptistao. El hijo pródigo regresa a casa. ¿Es el mejor fichaje de este año?

Nuestro equipo tiene unas características muy definidas y no nos podemos basar en un jugador. Leo es un gran futbolista y por eso lo fichó el Atlético de Madrid, es un hombre importante. Tenemos muchas expectativas puestas en él, pero sólo no puede hacer nada, como ya se vio en el Betis. No puede ni él, ni Messi, ni nadie. Esto es un juego de conjunto.

Los jugadores o te adoran o no te soportan. ¿Paco Jémez tiene término medio?

Soy bastante insoportable. Llega un momento en el que no me aguanto ni yo, pero es cierto que eso también forma parte del cargo. Somos tan exigentes y tan coñazo que los jugadores llegan a cansarse de nosotros… Intento que ellos se diviertan y que se lo pasen bien, que afronten los entrenamientos como un reto. Para eso trabajamos. Yo normalmente no suelo acabar cansado de ellos, por mucho trabajo que cueste que al final salga todo: echas muchas horas de trabajo, te llevas cabreos en casa, curras desde casa, los entrenamientos..., pero al final eso también es lo realmente bonito. Si todo saliera a la primera no tendría mérito ninguno. Ni yo ni ningún entrenador está en su puesto para caerle bien a ningún jugador, sino para sacar rendimiento y convencerles de que hagan algo en provecho del equipo. Si puede ser por las buenas genial, pero si tiene que ser cayéndoles mal, pues tendrá que ser así.

Me jugué con un amigo una cena a que Boateng no duraba más de seis meses en el Rayo. He ganado la apuesta antes de tiempo. ¿Qué ha pasado?

Boateng es muy buen jugador, pero no es el futbolista que yo necesito. Ante la expectativa, creo que hemos tomado la decisión idónea por el bien suyo –porque no creo que quisiera venir al Rayo para no jugar- y para nosotros, porque nos da la posibilidad de poder buscar otra cosa que no es ni mejor ni peor, sino distinta. Siempre son decisiones complicadas y en este caso la decisión la he tomado yo. El club al principio no entendía muy bien el por qué de esa decisión, pero la tomo porque no es el jugador que yo quería. Aquí toca entonar el “mea culpa”, porque tanto yo como el equipo estábamos convencidos y sin embargo nos hemos equivocado porque no era el tipo de jugador que yo necesito.

Juegas contra Simeone. Otro entrenador al que no le falta carisma. Cuando él habla de presupuesto, ¿tú en qué piensas?

Es normal. Cada uno se queja en función de lo que tiene por delante. Entiendo la exposición de un hecho, que es que el Real Madrid y el Barcelona tienen un presupuesto superior al Atlético. Pero también considero que ellos ya tienen un potencial económico lo suficientemente importante como para poder competir con los dos grandes. Llega un momento en el que de 180 millones de euros a 500 hay una diferencia muy grande, pero con esas cifras ya se puede competir. Con lo que no se puede competir es con un presupuesto de 8 millones en comparación a uno de 200, ahí es mucho más difícil.

Cuando Jémez se clasificó con el Rayo para la Europa League parecía el Guardiola de los modestos. Cuando al equipo lo masacran la temporada pasada y va el colista Jémez es un suicida que ha perdido el norte. O eres bipolar o algo falla…

Al hacerte entrenador tienes que tener muy claro que cuando las cosas van mal todos te van a repartir tortas, los que te ponen bien y los que hablan mal de ti. Estamos en un país en el que somos expertos en eso, siempre hay gente esperando a que alguien se la pegue para hablar de él, y no me refiero al mundo de la comunicación. Los mismos que nos ensalzaban diciendo que éramos muy buenos después nos criticaban. Llegamos a ir últimos, y aunque el equipo jugaba bien no conseguía victorias. Estábamos en una situación comprometida, pero iba en la teoría de lo que podía ocurrir con un equipo de nuestro presupuesto. Incluso en la misma temporada, los que nos crucificaron durante el primer tramo después dijeron que éramos unos fenómenos. Por suerte ya tengo el “culo pelao”, y sé cómo funciona.

¿Te diste cuenta de que tenías mucho hipócrita al lado?

Ya lo sabía, no hacía falta que me pasase eso para darme cuenta. Esto es tan viejo como la vida misma. El fútbol está montado de una forma que hace que la crítica y los altibajos estén a la orden del día, pero no puede ser que un equipo en un mismo año, con el mismo entrenador, primero sea una catástrofe y después sea muy bueno. Lo encauzamos todo en base a los resultados, y a mí eso es lo que menos me preocupa. No me importa en absoluto. El que quiera resultados rápidos, en la Castellana o en el Calderón los va a tener seguro. Esto es el Rayo Vallecano, y aquí las cosas cuestan un huevo y parte del otro.

Preparando la entrevista, he tenido una corazonada y le he pedido a un compañero de Opta que me buscara qué jugador ha dado más pases en Europa la temporada pasada. El segundo fue Motta, el tercero Xavi y el cuarto Yayá Touré. ¿Sabes quién era el primero?

Por supuesto. Roberto (Trashorras).

¿Es uno de tus secretos para el milagro del Rayo?

Nosotros tenemos pocos secretos. Cuando la gente me pregunta cuál es la pócima mágica yo siempre respondo trabajar, ser muy valiente, creer y estar convencido de lo que hacemos, que nada de los que nos pase nos haga daño y seguir siempre hacia adelante. Por ahí hemos encontrado un camino que nos está llevando a situaciones totalmente impensables, porque aquí todo el mundo está pensando cuando empieza la temporada que el objetivo es no descender y nosotros intentamos ir más allá.

En el caso concreto de Roberto, no lo vamos a descubrir ahora, pero con el paso de los años ha sabido mejorar todo ese talento que posee con el balón en los pies y paliar el déficit que tenía cuando era joven a nivel defensivo. Ese es el Trashorras que a mí me ha sorprendido, no que sea el mejor pasador de Europa, porque es un jugador con mucho talento que participa en un sistema en el que justamente se le demanda eso. Lógicamente, quedar por delante de jugadores como los que has citado tiene valor, pero a mí me sorprende el Roberto que sirve como ejemplo al resto y que se sacrifica por el grupo siendo un futbolista de peso dentro del vestuario. El día que pierda eso, lo perderá todo.



Romántico en el fútbol. Exigente en los entrenamientos. ¿Cómo es Jémez cuando no está con el mono de trabajo?

Yo tengo la gran suerte de estar solo. Me vuelvo desesperante. Soy una persona muy diferente si comparas el verano y el inicio de la temporada. Cuando llego a mi casa no me quito el mono de trabajo, me pongo a ver partidos, a preparar el entrenamiento de mañana, el tema de la estrategia para defender al Atlético… Cuando esto arranca, no hay descanso hasta mayo.

Yo no tengo la suerte de tener a mi familia aquí y ellos tienen la gran suerte de no tener que aguantarme, porque sería bastante complicado. Los ratos malos me los como yo y los buenos también. Llevo ya muchos años con este sistema y me he acostumbrado a vivir y a trabajar así; creo que es la mejor fórmula. Hay días en los que llegas de un entrenamiento fuera de tus casillas y es complicado que alguien pueda aguantarte con ese estado de ánimo, y todavía más con gente pequeña. Los críos no pueden entender que un día llegues y te pegues cabezazos contra una pared.

Dicen que la crisis del fútbol es parecida a la que vivimos a nivel económico en nuestro país. ¿Nos acostumbramos durante demasiado tiempo a vivir por encima de nuestras posibilidades?

El fútbol es un reflejo de la sociedad. Se ha movido una gran cantidad de dinero, pero que era acorde al clima que se vivía cuando todo iba bien. Antes ponías un piso a la venta y tardabas dos días en venderlo por el doble de lo que te había costado. Eso ha generado un déficit social que estamos pagando los curritos de a pie. Esa situación también se ha vivido en el fútbol: se ha gastado el dinero que no se tenía y por eso ahora nos encontramos con el agujero que hay. Poco a poco, estamos empezando a vivir en función de lo que se genera y lo que se tiene. Sin embargo, algunos siguen con déficits espectaculares y se amparan a una Ley Concursal que cada uno ha entendido como ha querido. En el Rayo, afortunadamente ahora hay gente que está muy concienciada con eso.

¿Discutes mucho con Miñambres o le das tregua por la realidad económica del equipo?

Los entrenadores siempre exigimos, pero está claro que no se puede pedir más de lo que hay. Yo creo que a todos nos ponen un límite. Llegará un momento en el que, incluso al entrenador del Madrid, le dirán que hasta aquí hemos llegado. A  mí me encantaría tener un presupuesto de ochenta millones de euros, pero no puede ser. Hay que hacer el mejor trabajo posible con lo que tenemos para que luego no se pueda reprochar nada, a pesar de que nos podamos equivocar en momentos concretos.



Este año hay patrocinador chino. Lo mismo te piden que hagas algún anuncio. ¿Has empezado las clases?
Ya he hecho mis pinitos, con frases y todo… (Risas). Anda, que estoy yo como para aprender chino… Pero bueno, sí es cierto que la idea es que el equipo mejore año a año, y eso también incluye las posibilidades económicas. A mí me da mucha rabia que creamos que esto va a ser un club pequeño toda la vida: es un club pequeño porque hasta ahora nadie se ha preocupado de hacerlo grande, pero nosotros estamos aquí para trabajar por ese objetivo. Este puede ser nuestro quinto año consecutivo en Primera, y eso tiene que servir para construir cada temporada un año mejor. La afición no quiere perder sus raíces y nadie habla de perderlas, pero hay que hacer un conjunto cada vez más fuerte como club y como equipo. Y si dentro de poco podemos pelear por tener un estadio nuevo, ¿por qué no vamos a luchar por ello? La mentalidad es pequeña hasta que uno se plantea ser grande. Yo sueño con un Rayo con mejores instalaciones, con más presupuesto y que en vez de sufrir durante todo el año pueda luchar por Europa. ¿Por qué no?

¿Cuántos equipos han llamado a la puerta de Jémez estando en el Rayo?

Si estoy aquí, además de porque tengo un contrato firmado, es porque nadie se ha sentado a negociar por mí con el Rayo. En este país hay muchos tontos, y el problema no es que haya muchos tontos en sí, sino que hay muchos tontos con tiempo para ejercer de tontos. Ese es el gran problema de los tontos. Yo he oído de todo. Cuando dije antes de terminar la liga que veía pocas posibilidades de seguir aquí, la gente lo interpretó de cualquier manera, pero yo sé perfectamente por qué lo dije y lo que tenía pensado hacer. No tengo por qué dar explicaciones. Entiendo que hay gente que se dedica íntegramente a malinterpretar las cosas que se dicen. A partir de ahí, estoy donde quiero estar. Es cierto que hay equipos que se han preocupado por mí, pero teniendo un contrato con el que menos tienen que hablar es conmigo, sino con el club. Pese a los rumores que surgieron, que ni confirmo ni desmiento, yo estoy en el equipo que verdaderamente ha demostrado interés por mí, que es el Rayo. Hablar por hablar es muy sencillo.

¿Liga de 2? ¿De 3? ¿De drama por abajo? ¿Del Rayo mirando a Europa o a los 42 puntos? ¿Cómo ves la temporada?

Creo que la Liga se va a parecer a la de este último año: el Atlético sigue siendo una alternativa clara, aunque Madrid y Barça cada vez se hacen más fuertes, y la verdad es que no creo que haya otro equipo que se meta en la pelea. Habrá una bonita lucha por meterse en la Europa League por parte de los equipos que tienen más presupuesto y se sumará alguna sorpresa, que siempre se da –esperemos que seamos nosotros-, y luego va a haber una lucha encarnizada de muchos conjuntos por no quedarse abajo.

Está claro que el Barcelona no intentó ficharte porque con su potencial te habrían contratado. ¿Qué te parece la presencia de Luis Enrique y esa posible sanción sin fichar durante 2015?

Está claro que si el Barcelona hubiera tenido interés en mí me hubiera fichado. Eso deja bien a las claras que yo no era la persona por la que iban a echar el resto, era Luis Enrique. Cuando un equipo necesita entrenador aparecen 70.000 nombres, y no quiere decir que todos esos nombres se los haya planteado el club.

El Barcelona está fichando. Y habrá que ver qué ocurre con la sanción. Ellos han contratado a muy buenos jugadores y al entrenador. Va a seguir estando ahí después de un año en el que no ha ganado nada, y eso para el Barça es complicado. Necesitan hacer algo y todos los esfuerzos van encaminados a volver a ganar. Ahí sólo vale ser primero, porque en tus manos se pone lo mejor que hay en el mercado.

He escuchado que este es el mejor año para entrenar al Barcelona porque no ha ganado nada, pero ojo porque también se puede hacer peor. El fútbol es tan puñetero que incluso gastándote 400 millones puedes no ganar. La grandeza del fútbol radica en que a veces presupuestos astronómicos se dan hostias como camiones y pequeños presupuestos son capaces de hacer grandes gestas.

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