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El centrocampista, que lucha por dejar atrás una dura lesión, dialogó en exclusiva con Goal.com. Racing, su crecimiento personal, el fútbol europeo, y mucho más

“Me encanta estar con los pibes en el kiosco y ver a los muchachos del corralón”. Suena auténtico y no tiene filtro. Es tan cristalino que convence. Ya no está en el barrio, vive en el Viejo Continente, pero tiene la frescura de su cuna. Si bien luce como un europeo más, en el fondo Franco Zuculini sigue siendo el mismo.

Suena así, se expresa de esa manera, siente como aquel pibe que comenzó a caminar hace algunos años en Racing (en 2008). Ahora lucha por una lesión (rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha), pero apunta su concentración en la vuelta, en continuar con su camino en Zaragoza

Suele reconocer que su salida a Europa fue un tanto acelerada y que le costó la adaptación. Alemania, Italia, España, grandes ligas, pero su corazón sigue estando en Avellaneda. Habla de la Academia y acepta que su carrera se terminará allí. Así como tampoco duda en confiar que estar con su familia y sus amigos es una de las cosas que más lo alimentan personalmente. Disfruta de la vida en España, con 22 años, pero su esencia lo pone entre sus afectos.

-Cuando debutaste en Racing para ti fue como un sueño cumplido, ¿te llegó muy rápido Europa?
-Uno siempre imagina con llegar, pero no lo cree hasta que llega el día. El primer objetivo era llegar a la primera de Racing, sin duda, pero tuve la suerte que se fijasen desde afuera. Todo fue como un rápido, llegué a jugar menos de 50 partidos en Racing.

-38 partidos jugaste en Racing
-Mirá 38, menos de 40. Entonces me hubiera gustado jugar mucho más. Pero se mueven tantas cosas, donde hay tanto dinero, que Racing lo necesitaba en ese momento. Y bueno, hay veces que uno no lo desea como prioridad irse, pero tiene que aceptar lo que impone la carrera.  En Alemania me costó mucho la adaptación, pero en Italia y España todo fue más llevadero. Y en España se terminó por acomodar todo y en lo personal, estoy muy conforme.

-¿Cómo es eso de adaptarse a la vida en otros países?
-Me costó mucho, no llegué nunca a adaptarme. No era fácil cumplir con horarios, almuerzos... Yo estaba acostumbrado a la vida de la Argentina, pero estaba equivocado, yo tenía que cumplir con las cosas que me pedían. Nunca pude. Pero en Italia y en España, la cultura se parece bastante a la nuestra, por eso Alemania me costó tanto.

-En cuánto a tu juego, ¿pudiste evolucionar o también te costó?
-Crecí mucho físicamente, los trabajos en el gimnasio son muy fuertes. Tácticamente también te ayudan a aprender. En Alemania y en Italia, se trabaja mucho la táctica. Y después técnicamente también se evoluciona. Hay más profes para cada cosa. Está todo muy cuidado. Se divide todo por enseñanza. Eso es algo que me sorprendió mucho.

-¿Te enseñaron a ser más profesional?
-Sí, sin duda. Te enseñan a vivir de otra manera. A cuidarte en la alimentación, a saber cuándo y qué comer. Cómo cuidarse, cómo descansar. Cuando estaba en la Argentina no le prestaba tanta atención. Hay multas por todo, hay que respetar las normas. Te enseñan a ser educado para el grupo.

-¿Qué compañeros, en estas tres experiencias en Europa, sentís que te ayudaron y te enseñaron a ser más profesional?
-Muchos, sin duda. En Italia tuve de compañero a un campeón del Mundo, como Luca Toni, que me sentaba delante de él y lo miraba con los ojos brillosos. Una persona que también me ayudó fue Rodrigo Palacio, que en Genova me ayudaba en todo y por eso estoy muy agradecido. En Zaragoza, Ponzio fue muy importante, el paraguayo Da Silva, Leo Franco. Grandes personas que admiro. En Alemania tuve como compañero a Ibisevic (Vedad), Maicosuel, que me ayudaron a vivir en los primeros días.

-Jugaste en tres ligas muy importantes, ¿tenés como objetivo jugar en alguna liga más?
-Jugué en tres de las más importantes. La única que me queda y que desde chico siempre la miro en la Premier League. Me gusta mucho por la forma de jugar. Y me lo voy a poner como un objetivo, hacer las cosas bien para poder estar en la Liga inglesa en algún momento. Los equipos son muy parejos y el nivel es altísimo. Cualquier equipo le gana a cualquiera en Inglaterra, no es como la liga de España que está casi todo concentrado en Barcelona y en Real Madrid. Lo más atractivo de España es que todos los clubes tratan bien la pelota, todos intentan jugar. En Inglaterra lo que me atrae es la velocidad, los campos y creo que por la forma de mi juego me sentiría cómodo.

-¿Te imaginabas que te podía pasar todo esto?
-Lo soñé. Y te diría que por ahí lo soñé mejor también y no me salió. Igual por todo lo que llevo logrado estoy muy feliz y la verdad es que si después de recuperarme de la lesión puedo seguir creciendo mucho mejor. Siempre fui avanzando y no retrocedí nunca. Por ahí fallé un poco en Alemania, pero son cosas que tomo como experiencia y para mejorar.

-¿Qué te enseñaron, a nivel personal, cada una de las experiencias?
-A ser más disciplinado. Tener más cuidado sobre muchas cosas. No sé, por ejemplo, aprendí a manejar mejor, a respetar esas cosas del día a día. Vengo a la Argentina y me doy cuenta de esos cambios.

-¿Jugar en el fútbol argentino es una chance que evaluás nuevamente?
- Me quiero quedar en Europa todo lo que pueda. Me gusta el nivel de la liga, la vida, eso lo disfruto. De todas formas creo que mi futuro está en la Argentina. No sé si podría a vivir toda la vida en Europa. Seguro que voy a volver a la Argentina y retirarme en Racing lógicamente.

-Por las diferencias que hay en la Liga de España, ¿se puede planificar meterse en los primeros puestos?
-Hay demasiadas diferencias. Es muy difícil, nosotros sabemos que jugamos otro campeonato.

-Y jugar contra Barcelona…
-Es tremendo, se disfruta. Jugamos primero en el Camp Nou y después en nuestra cancha. Igual de lindo que jugar contra el Madrid. Ellos juegan otro campeonato.

-Muchos hablan de Barcelona y su juego, ¿a vos qué te pasó cuando jugaste contra el Barcelona?
-Las dos veces que jugamos nos fue bien. Una arrancamos ganando, después nos expulsaron a uno y nos comimos un baile infernal. Y el otro partido, en el Camp Nou, empezaron ganando ellos, empatamos nosotros, y faltando 10 minutos… Aguantamos hasta que el enano [por Messi] no quiso hacer nada. Estábamos bien, presionando, aguantando, hacíamos lo que podíamos. La verdad es que te sentís diferente, es otra velocidad, otro ritmo. Otra velocidad mental, es toda una adrenalina distinta.

-Como vos dijiste todo se puede hacer hasta que se despierta Messi.
-Tal cual. Los muchachos no sabían si pegarlo o no. Y yo les decía que no le peguen, porque si se enoja es peor y nos hace tres goles más. Hagan algo que lo duerma, no que lo despierten. Te juro que los dos partidos fueron así, hacía las cosas cuando quería y las cumplía. Estoy seguro que si les dice a los compañeros que en el minuto 23 va a hacer un gol, lo consigue. Infernal, es único.

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