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El delantero ex de San Lorenzo nos atendió para hablar de su presente en el Catania, de sus sueños de la Selección y mucho más

Aun cuando no hay vínculo previo y antecedentes de una charla, Alejandro Gómez, o Papu, como lo conocen en el universo de la pelota, intercambia palabras con fluidez. Es la mezcla perfecta entre el tipo cercano y el súper profesional que se desempeña en la élite del fútbol mundial. Tiene la frescura exacta para hacer de lo sencillo algo especial y de lo especial algo sencillo.

De experiencias varias y de un recorrido cargado de diferentes desafíos. Con Arsenal como primer paso, donde alcanzó títulos internacionales, con San Lorenzo como salto a un equipo grande del fútbol argentino, en donde tuvo que luchar por revalidar todo lo conseguido en Sarandí y con Catania como presente continuo. Y allí, en el Calcio, es donde está escribiendo si historia. En una liga altamente competitiva, él Papu Gómez está dejando su huella, tarea poco sencilla si se revisan los archivos y se advierte que jugadores con sus características no han sobrevivido mucho tiempo. Se adaptó, entendió el juego y es uno de los futbolistas más importantes de Catania, su lugar en el mundo desde hace dos años.

 -¿Te cambió la vida estar en Italia?


-En mi caso, cuando me contaron que llegaba a Italia estaba muy contento. Estaba la ilusión de estar en Europa. No conocía Catania, lo único que sabía era que sabía que estaba Maxi López y que había jugadores argentinos. En el momento de tomarme el avión, ahí me empezaron los miedos. A pensar, en que no volvía a ver a los amigos, a la familia, cambiar de país, otro idioma… Pero me salió todo bien, porque había 10 argentinos, me hicieron sentir cómodo, me ayudaron en todo. Pablo Álvarez me ayudó un montón.

-Y desde lo deportivo, ¿Cómo fue la adaptación?


-Te tienes que adaptar a otra cultura. Uno está acostumbrado a los mates y facturas, a quedarse un rato en el gimnasio, después un rato en el vestuario. Asado con los amigos, cena con la familia… Acá todo es más serio, no hay música en el vestuario, cada uno hace su trabajo. Obviamente, que acá es distinto porque hay más argentinos, pero aun así son distintas las vivencias.

-¿Es tan exigente como se advierte?


-Acá hay una frase que se dice todo el tiempo, que es que no el la liga más linda para ver, pero sí la más difícil. Dicen que el que juega en el fútbol italiano, puede jugar en cualquier fútbol. Porque todo es muy distinto. Acá quizá estás una hora haciendo un 11 contra cero, táctico, o pelotas paradas y estudias al rival, miras vídeos. Uno llega del fútbol argentino que es un poco más light. Acá por ahí no hacemos fútbol los jueves como se estila en la Argentina, pero en los reducidos, en todos los ejercicios tienes que estar muy atento, nada de risas, hay que escuchar mucho al entrenador. Esas cosas se ponen en la balanza acá y te tienes que ganar el puesto en la semana. También tuve un proceso de maduración, que me metí en la cabeza, que puedo jugar en este nivel. Entonces, uno se mentaliza en alimentarse bien, en descansar como corresponde… Todas esas cosas uno las va incorporando.

-Y por el lugar que ocupas en la cancha, ¿sientes más ese rigor?


-Si , tal cual. Hay mucha diferencia. Uno trata de aconsejar a los chicos que vienen, como el Pata Castro, trato de decirle las cosas que viví yo para que tenga esas herramientas. Cuando llegué acá no marcaba, no me tiraba al piso, tal vez una pelota que era para ir a chocar y era en una práctica me corría, porque pensaba que no era para ir al choque en un entrenamiento… Al principio me costó, pero después me di cuenta que si no hacía eso, no jugaba de titular. Entonces tuve que cambiar a la fuerza.
-En Arsenal tuviste mucha fortuna de ganar cosas, en San Lorenzo, estabas en un equipo grande, y

Catania tuviste que luchar abajo, ¿a eso también te tuviste que adaptar?


-La diferencia me la hicieron notar los compañeros que tenía, porque ellos tenían más tiempo acá. Sabía que era un club chico, que está creciendo a pasos agigantados, pero yo llegaba con la ilusión de la Argentina de querer jugar la Copa Europa, de estar entre los primeros. Pero acá me hicieron saber que lo que yo pensaba no era el objetivo del equipo, acá el club tiene que salvarse del descenso. Pero la verdad es que desde hace dos campeonatos estamos mejor con el puntaje y no se sufre tanto.

-Me dijiste que la liga no es la más linda, pero si la más difícil, sin embargo, hay una intención en la selección de cambiar el estilo y se concentra en jugar más.


-Lo veo que ha cambiado, por la calidad de jugadores que hay. Los enfrento todos los fines de semana. La selección de mitad de cancha hacia adelante está Pirlo, Montolivo, Giovinco, Balotelli, El Shaarawy. Son todos jugadores de gran pie, que van para adelante. Creo que eso del Calcio italiano, de la táctica, ya un poco pasó, por lo menos para la selección. Para los equipos se mantiene un poco. Salvo dos o tres clubes, los demás cuando van de visitante van a buscar el punto, ninguno te sale ganar como sea.

-Por el puesto que vos jugas, al  futbolista argentino no se le hace fácil sostenerse en el fútbol europeo…


-Yo me acuerdo que en Arsenal y San Lorenzo jugaba de media punta. Y discutía siempre con el Cholo Simeone, cuando lo tuve de técnico en San Lorenzo, porque él me quería poner de volante por afuera, en lugar de ir por la derecha, hacerlo por la izquierda, y a mí no me gustaba. Y discutíamos mucho. Y el día que me venden… Y el Cholo me decía, el día que vayas a jugar a Europa, vas a jugar de extremo, porque la mayoría de los clubes juegan 4-3-3. Y él me decía que yo iba a jugar de extremo por la derecha o la izquierda y pasó exactamente eso. Entonces, yo le tengo que agradecer muchísimo al Cholo, porque yo tenía en esa época 19 o 20 años y era un cabeza dura, pero hoy él tenía razón en todo. Me di cuenta que tenía que hacer otras cosas más para poder jugar. Y después tuve la suerte de volver a tenerlo como técnico acá en Catania. Y ese cuerpo técnico es bárbaro.

-¿Es tan importante tener guías como lo fue el Cholo con vos, para que el jugador argentino no vuelva tan rápido?


-Sin dudas. Cuando llegué a Italia no me conocía nadie. Acá se ve muy poco fútbol argentino. Y cuando apenas llegué acá, me mandaron al medio del loco como si fuera un pibe y yo me los quedé mirando como diciendo: “Mirá que yo jugué 200 partidos en la Argentina. No soy ningún pibe”. Pero había que pagar el derecho de piso. Pero yo tuve la suerte de tener un técnico argentino, fue como la gloria para todos nosotros. Hablamos en español, le contábamos nuestras inquietudes, había mucha confianza.

-¿Catania es un equipo duro por la cantidad de argentinos que están jugando?


-Internacionalmente se sabe que el jugador argentino tiene sentimientos de ganador. Saben cóm podemos reaccionar, que vamos para adelante. Imagíinate que 10 argentinos en una cancha, vamos para adelante a morir. Cada vez que nos toca jugar contra los grandes, saben que va a ser duro jugar contra nosotros.

-Y ese sentimiento de querer pelear por algo, ¿ahora lo sueñan como más real?


-Si, creo que sí. Cambió la mentalidad de todos. Llegaron muchos jugadores con experiencia. Se armó un lindo equipo. El equipo va para adelante. Tratamos de jugar un buen fútbol, el año pasado nos decían el Piccolo Barcelona, porque Montella es un técnico de la idea de Guardiola y nos hacía jugar muy bien. Acá la dirigencia invirtió 60.000.000 de euros en el predio, así que tenemos unos de los mejores predios de Italia. Todo ayuda a cambiar la mentalidad y a aspirar a cosas más grandes.

-Como desafío personal, ¿mirás alguna otra liga en la que te gustaría jugar?


-Tal vez por mi naturaleza de juego, siempre admiré la liga española, y creo que es un fútbol que puede jugar. No es tan táctico como el italiano, es más bien técnico. Con canchas rápidas, se ve lindo, que se deja jugar más. Con más espacios. Me gusta.

-Y el fútbol argentino, ¿te gustaría volver a jugar?


-Siempre digo, que sería lindo que los que estamos jugando afuera tengamos ganas de volver. Pero lamentablemente como está el país, lo veo muy difícil. No sólo por el fútbol, sino por cómo está el país. No es para dramatizar, pero por las cosas que uno habla con los familiares y con los amigos, no lo veo bien al país. Y uno está muy cómodo en Italia, es por eso que no proyecto volver. Uno puede caminar por la calle tranquilo. Estaría bueno volver en algún momento, en buen estado físico, para jugar un par de años en la Argentina. Pero estoy muy contento acá.

-La selección argentina, ¿la mirás para tratar de estar?


-Acá en Italia, me ven que juego de titular, que estoy bien, que estoy haciendo goles y me preguntan cuándo me va a llegar la selección. Y yo respondo lo mismo de siempre, que en mi puesto hay jugadores que son cracks, que juegan en los mejores clubes del mundo y que veo muy complicado estar. Estuve en las selecciones juveniles, gané un Mundial, fui a todos los sudamericanos, fui capitán en uno, sé lo que es estar ahí adentro. Conozco cada metro del predio de Ezeiza, pero claro que me queda pendiente la selección mayor que es lo más importante, pero es complicado. Soy consciente que juego en Catania y eso no vende lo que puede llegar a ser jugar en Inter. La realidad es esa.

-¿Y sentís que eso pesa a la hora de una convocatoria?


-Puede ser. Te soy sincero, hoy no tengo el pasaporte comunitario, soy extracomunitario. Es un sentimiento muy personal, pero entiendo que si de acá a dos o tres años, me sale el pasaporte italiano, tengo más chances de jugar para Italia que la para Argentina. Es un sentimiento personal. El destino uno nunca lo sabe. Quizá si paso a un club más grande tal vez me convoquen. Lo que veo es que Sabella les da más chances a todos los jugadores. Pero por lo que hablo con Andujar, este grupo para el Mundial, está casi armado y es muy difícil entrar. Pero la ilusión siempre está.

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