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El delantero italo-argentino habló con Goal.com sobre su presente en el Atalanta, su dura llegada al fútbol italiano, Lionel Messi, Javier Zanetti y mucho más

No siempre la carrera de un futbolista está vinculada a la fortuna que implica dedicar una vida al mundo de la pelota. Las dificultades suelen aparecer y saltar algunos escollos pueden parece una misión imposible. En algún punto Ezequiel Schelotto puede asegurar que todo eso bueno que hoy disfruta es el premio a la tenacidad y al esfuerzo que hizo por perseguir un sueño: jugar al fútbol.

Del sur de la provincia de Buenos Aires al Viejo Continente lleno de miedos e ilusiones, el Galgo se montón a una excursión por su futuro y desembarcó en Italia, en la tercera categoría, en Cesena. La peleó y hoy ve cómo crece la hierba de la lucha en Atalanta, pero también en el seleccionado italiano, ya que se nacionalizó hace un año. “No me olvido que yo no era nadie hace unos seis años y hoy, después de todo lo bueno que me pasó sigo pensando en que no soy nadie, que lo mío es pelear por mis sueños".

-Goal.com -¡Qué te pasó por la cabeza cuando recién llegaste a Italia?
-En un primer momento me cuestionaba lo que estaba haciendo. Había dejado todo en la Argentina y no podía jugar, estuve casi 10 meses sin poder jugar en Italia. Banfield no mandaba el transfer, pero hubo un día en que gracias a Dios llegó la documentación y cuando me tocó entrar, tuve la fortuna de hacer el gol para el ascenso de Cesena. Todo se me dio bien. Cuando me tocó jugar y me pasó todo eso, me puse a llorar, no sabía qué hacer. El técnico me había puesto de titular, pude marcar el gol del ascenso… Me ahogué, me ahogué, no podía hacer nada y se lo dediqué a mi familia que estaba en la platea. Y me dije: “desde ahora sos jugador italiano y cada cosa que hagas, hacelo con humildad. Jugá por tu familia y por vos mismo, por todo lo que pasaste”. Pienso que hace seis años que no era nada y ahora tampoco lo soy, tengo mucho por aprender, tengo 23 años, tengo que seguir creciendo.

-¿Qué te fue dando el fútbol italiano, después de haber pasado por todas las categorías?
-Soy más preciso en la forma de pasar la pelota, más preciso  para llegar al fondo y tirar un centro, estar más disciplinado tácticamente. En la Argentina quizá no respetaba mucho la posición y acá eso es sagrado, entonces cada uno tiene una forma más fácil de jugar. Cada uno respeta su lugar y eso me ayuda mucho, porque tengo más posibilidades de estar mejor ubicado. Por ahí en inferiores no me enseñaron eso y jugaba en cualquier lugar de la cancha. Uno también con esas cosas madura como persona, porque poder jugar en la serie A de Italia no le toca a muchos jugadores. Por eso todo es importante, porque hay que ser más maduro adentro y afuera del campo.

Es como que creciste de golpe…
-Sí, tal cual. Por acá ya no corre eso de sos chico y tenés sólo que divertirte. Esto es un trabajo, tengo una responsabilidad. Quiero jugar al fútbol, vivir del fútbol y eso hay que entenderlo. Sé que tengo 23 años, pero sé lo que quiero de mi vida.

-Cuando llegaste a la serie A, ¿con qué jugadores te cruzaste y no lo podías creer?
-Jugué en el estadio Olímpico de Roma mi primer partido de serie A. Y estaba Totti (Francesco) y yo me decía: “A este lo veía por televisión y fue campeón del mundo”. Y la segunda fecha me tocó jugar con Milan y ganamos 2-1 y enfrente estaba Ronaldinho y estaba Ibrahimovic. Impresionante. Hoy en día sigo enfrentando tantos jugadores de nivel... Me llena de orgullo poder seguir jugando con esos futbolistas, pero hay uno en especial que siempre digo que admiro y es mi ejemplo: haber jugado en contra de Javier Zanetti, es mi mayor tesoro. Es especial adentro y afuera de la cancha, porque 39 años y no parece que tenga esa edad. Parece un pibe, tuve la posibilidad de encontrarlo adentro y afuera del campo. De hablar por teléfono, me ha regalado camisetas, la verdad que es el mejor jugador que enfrenté, es un grande de verdad.

-¿Hay alguna liga en particular en la que te gustaría jugar? Liverpool estuvo interesado en vos.
-Estoy en una de las más fuertes del mundo, pero por mi estilo de juego la Premier League es una liga a la que me gustaría explorar. Pero el Atalanta había vuelto a la categoría y ellos querían que me quede y se dio así. Pero no se cierran nunca las puertas de mi carrera. Me gustaría jugar en el fútbol inglés. Miro mucho ese fútbol y el Arsenal y el Manchester City me encantan como juegan.

-¿En Italia se habla de Messi, tanto como en todo el mundo?
-Si, Messi es tremendo. Es como lo era Maradona. Seguro que Messi va a ser el mejor de todos. Quizá al italiano le gusta Messi y Cristiano Ronaldo, pero yo te digo Messi, toda la vida. Es más, hay veces que en la PlayStation te juego con el Barcelona.

-¿Hubo un cambio de estilo de juego en el seleccionado de Italia?
-Si hablamos de la Italia que fue campeón, seguro que hay un cambio. Porque ganó varios partidos sin jugar muy bien, lo hizo siempre poniendo huevo y hasta con poco gol. Hoy eso cambió mucho, el técnico Prandelli (Cesare) está apuntando mucho por los jugadores jóvenes, con otras cualidades y eso es una apuesta del entrenador. La Italia del 2006 jugaba 4-4-2 y hoy es 4-3-1-2, así que es diferente el sistema de juego. Cuando voy a la selección juego de lateral por la derecha, no voy de volante. Tengo que jugar en la defensa, porque le gusta al DT que me proyecte y que llegue al fondo con velocidad. Acá en Atalanta juego de 8, en la selección juego de 4. La selección ahora tiene más cualidad de juego.

La historia registra 19 nombres de jugadores argentinos que vistieron la camiseta azzurra: Schelotto es, junto a Pablo Daniel Osvaldo, de los últimos que se sumaron a la lista de los oriundi.

-¿Cómo fue la decisión de jugar en Italia?
-A mí cuando me dijeron de jugar en la selección… A mí hoy en día me siguen comparando con Camoranesi. Porque Mauro… Es más, jugó en Banfield como yo, argentinos los dos, en la misma posición, el mismo peinado… Se dio todo, quizá por eso el italiano se imagina que pueda pasar lo mismo que en su época, cuando Mauro fue campeón del mundo. Cuando yo vine acá y me dijeron, queremos que nos des una mano para jugar en la Sub 21, dije bueno, porque en la Argentina no se me dio la chance, porque estuve en la Sub 20 cuando Batista (Sergio) estaba en la Argentina, y después no se dieron las cosas. Y llegué a Italia y me ofrecen que juegue para la Sub 21, después llegué a la serie A y me ofrecieron jugar en la selección mayor y obviamente que dije que sí, porque Italia fue la que me abrió las puertas. De chico quise jugar en la Argentina, pero no se pudo. Pero las cosas las logré acá. Fue una decisión no fácil, pero tampoco difícil, estoy contento con la determinación que tomé. Muchas veces me preguntaron si me sentía italiano y dije que sí. Estoy defendiendo a un país y una camiseta. Cuando juguemos contra la Argentina no me voy a tirar para atrás. Voy a jugar para que el equipo gane. Obviamente que estoy orgulloso por lo que me pasa, canté el himno y no tengo problemas de decir que lo hice. Mi vida es Italia, mi familia está en Italia, y no me tiro atrás.

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