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La Columna de Ivar Matusevich: Real Madrid y una década de fracasos

La Columna de Ivar Matusevich: Real Madrid y una década de fracasos

Hace unos días, Jorge Valdano pidió paciencia para quienes juzgan el actual proceso del Real Madrid. El argentino lo ha justificado desde lo novedoso del proyecto. En consecuencia, es de recibo, analizar qué hay de nuevo en la política del club. Lo analiza Ivar Matusevich.


Por Ivar Matusevich.- (twitter aquí)

EL FUNDAMENTO

No es sano ni ético analizar los proyectos y juzgar en consecuencia después de un fracaso, dos, o tres. El éxito deportivo debe ser la conclusión de una apuesta, de unas directrices planteadas desde lo novedoso y no profundizando en viejas recetas que terminaron, en el caso del Real Madrid, de forma catastrófica en la anterior presidencia de Florentino Pérez.

Enorme hombre de negocios y con un marcado bajo perfil de cara a la galería mediática, el actual presidente merengue comenzó su primera andadura heredando estructuras plagadas de telarañas, pero ganadoras. El aparato deportivo blanco tenía en su haber la Copa de Europa y a Vicente del Bosque como hombre de la casa encargado de gestionar la plantilla y la cantera madridista.

Florentino llegó junto a Jorge Valdano y se decidieron por la modernización total del club. Adiós Del Bosque y fuera todo lo que quedara de castizo. En su reemplazo, fichajes de renombre más mercadotecnia bestial para situar al Real Madrid en el "indiscutible liderazgo económico" del fútbol planetario. La idea era convertirlo en una pasarela de estrellas, en un monstruo mediático y, por decantación, en un equipo ganador. El silogismo debía ser exactamente al revés.



A pesar del concepto de inicio equivocado, aquel mandato corría con viento a favor porque el Barcelona era mucho menos que un club y porque, además, les fichó a Luis Figo, como símbolo de la victoria frente a su rival y como una de las banderas del Real Madrid. Por el contrario, y a pesar de haber fichado cracks como Zidane -su maravilloso gol de Glasgow pagó su eternidad-, Beckham, Ronaldo, Owen y el ya mencionado jugador luso, entre otros, la conclusión no sería la calculada.

Suponía Florentino que la mera acumulación de figuras haría prescindir de la importante presencia de un entrenador conocedor de las virtudes de los vestuarios y de sus defectos. Tecnócratas del banquillo, sin voto y con relativa voz, comenzaron a recorrer los finiquitos del club: Carlos Queiroz fue el mejor ejemplo: su fracaso fue continuado por Luxemburgo, López Caro y García Remón, entre otros.

El edificio tenía millonarias cristaleras pero pies de barro, y los fracasos deportivos se fueron sucediendo y, de paso, demostrando que un club es rentable cuando gana y no cuando acumula nombres. Pero el legado no fue sólo futbolístico: recalificación de terrenos, nueva ciudad deportiva y la remodelación del Bernabéu fueron las principales herencias en materia de fomento -digamos- del magnate de una de la más poderosas constructoras de España.

Otra de las herencias fue un importante número de dirigentes ávidos de continuar la modernización del Real Madrid: como hijos bastardos de Julio César, los emperadores blancos salidos del riñón florentino fueron, entre otros, Boluda y su chorreo al Liverpool, y el nunca bien ponderado Ramón Calderón y su Asamblea en la que votaron socios del Atlético de Madrid, además de ampararse en la seguridad de los Ultras del club, esos que no hacen política detrás de la portería Sur del Santiago Bernabéu.

El fracaso de la primera gestión, como es sabido,  fue rotundo y Florentino Pérez dejó el club para descomprimir la situación. Valdano ya se había ido, sin interceder, antes de asumir, en el elegante despido de su otrora protegido Fernando Redondo -se había pronunciado a favor de Lorenzo Sanz en aquellas elecciones- y cargándose a la figura más querida por todos -junto a Raúl-, es decir Vicente Del Bosque. Esos eran sus legados por omisión y acción, respectivamente.

Por tanto, ¿es nuevo el proyecto actual?


Cuando nos referimos a proyectos, novedosos o no, hablamos de política deportiva, económica e institucional. En este aspecto es complicado no caer en las mismas críticas que la realidad del anterior mandato expuso.

No sabemos si el Real Madrid ganará la Liga 2009-2010, cuestión, a estas alturas, que nos preocupa poco. En su espalda conviven el fracaso ante el Alcorcón y la hecatombe europea, dos hechos coherentes para concebir la idea derrotista acerca de la nueva administración del Madrid.

¿Por qué? Porque uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. En consecuencia, la primera legitimación del enorme gasto dispensado por la dirección del club fue: estamos obligados a hacer en un año lo que deberíamos hacer en tres. Lo que los condicionaba irreductiblemente, se supone, provenía de la hegemonía blaugrana en España y Europa y ya no era Gaspart el enemigo, sino el resultado de un crecimiento sostenible encarnado en la figura de Joan Laporta, sus dirigentes y el aporte de Sandro Rosell en el comienzo del mandato.

A partir de allì, las fórmulas fueron las mismas que las pretéritas, a pesar de que el Real Madrid venía de dos ligas ganadas y de un subcampeonato. ¿Por qué tantas prisas, entonces? Porque había que silenciar el éxito de los otros, los de ahí arriba. Pero fueron sólo fuegos de artificio porque el equipo no ha logrado eclipsar lo hecho por el Barça y porque sólo le queda una bala para paliar el desencanto, siempre y cuando a los de Pep Guardiola, no se les dé por ganar la Champions o la Liga.

Si esto ocurre, no quedarán justificaciones porque se borró el negro -no tan negro- pasado con la promesa cuestionable, pero atendible, de convertir al Madrid en el club referente y universal -como si no lo hubiese sido ya-, que ellos consideran su lugar natural.

Aún siendo digno el sitio que reclama para sí mismo el club de Concha Espina, no se consigue con frases ávidas de reconocimiento, ni con axiomas serviles como los del Villarato. No, se consigue con coherencia deportiva y con las apuestas racionales que el margen de error y los accidentes permiten.

El Real Madrid no ha innovado en nada, más bien ha sufrido un paso reaccionario al anterior gobierno de Pérez y Valdano. Si antes eran Zidanes y Pavones, cartera y cantera, ahora mismo se ha jugado todo a una carta: endeudamiento, rentabilidad publicitaria y acumulación de estrellas.

Es decir, lo mismo pero peor. La viabilidad no la marcará la obtención de títulos sino el valor de los mismos. Valdano se equivocaba en justificarse en la novedad para amortiguar las críticas, pero aún así, volvía a ser víctima de un auto jaque mate.

Si su proyecto no es continuista, ¿por qué la repetición de errores y la ausencia de nuevas búsquedas? ¿Por qué no se apeló a la paciencia en vez de aprobar por ¡unanimidad! 500 millones de euros de presupuesto? Siguiendo su análisis, ¿no fue nuevo el proyecto de Pep Guardiola y sus seis títulos la temporada pasada?

Pues no, tampoco era nuevo el organigrama culé, pero sí fue novesoso el desarrollo de las posibilidades y la ejecución de sus recursos humanos. Todas las piezas en su sitio y al mejor, Pep Guardiola, a cargo de toda la parcela deportiva.

El proyecto actual del Real Madrid, se contradice absolutamente a lo asegurado por Jorge Valdano. Y aunque gane la Liga, el mal menor, la opulencia de las cifras habrá minimizado el supuesto éxito. Y la batalla de la memoria ya la ha perdido por goleada. Ganar, seguramente lo hará algún día, pero el reconocimiento, materia íntimamente relacionada con el respeto y la admiración, no tendrá más padres que la ignominia de las cifras.

La política deportiva en cifras estimativas: Primer Mandato:

Gasto aproximado en fichajes: Figo, Flavio, Makelele, Zidane, Ronaldo, Beckham, Samuel, Owen, Woodgate, Gravesen, Robinho, Pablo García, Diogo , Baptista, Sergio Ramos. Estimación total de gastos: 417.29 millones de euros.

Entrenadores: Del Bosque, Carlos Queiroz, José Camacho, Mariano García Remón, Vanderlei Luxemburgo, Juan Ramón López Caro.
 
Títulos obtenidos: Dos Ligas (2001-2003), dos Supercopas de España (2001-2003), una Champions (2002), una Supercopa de Europa (2002), una Copa Intercontinental (2002).  

Segundo Mandato:

Gasto aproximado en fichajes: Granero, Xabi Alonso, Albiol, Benzemá, Cristiano, Kaká, Arbeloa. Estimación total de gastos: 247 millones de euros.

Entrenador:
Manuel Pellegrini

Copa del Rey 09-10 (eliminado), Champions 09-10 (eliminado), Liga 09-10 (co-líder).

Torneos ganados: opta únicamente a la Liga

No es necesario comentar las cifras para comprobar que esta temporada se ha gastado -aproximadamente- la mitad de lo empleado en la primera gestión de Florentino. Los números obedecen a una misma concepción, siempre sometiendo a los intereses comerciales, los deportivos. Pero los resultados de esta década florentina no son nada alentadores: la política mercantil ha conseguido que el Barcelona sea reconocido como el mejor club de los últimos 20 años. ¿Coincidencia o caminos inversos?

En conclusión, poco encontramos de novedoso entre una puesta en escena y otra y el camino parece que lleva la misma dirección. El dinero no hace equipos sino que enriquece lo que debe conformarse y el Real Madrid ha decidido que el tiempo es una cuestión que ellos no pueden asumir. Es ya y ahora. ¿Será nunca?



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