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La anécdota del astro argentino el pasado miércoles no es la única que se ha producido en un parking

La historia de Messi con Arbeloa tras el partido de Copa no es la primera que ocurre en un parking de un estadio de fútbol. Es sabido que el pasado miércoles, el astro argentino se dirigió al coche del lateral madridista para recriminarle al jugador su dureza durante los 90 minutos del choque. Se produjo un cruce de declaraciones entre ambos, que como veremos a continuación, no es el primero.

La anécdota más antigua en el tiempo se dio en San Siro, en la vuelta de un partido de Uefa entre el Inter de Milán y el Deportivo Alavés, en aquella temporada de tan grato recuerdo para los vitorianos. El central del Alavés Óscar Téllez había tenido un pique con el jugador del Inter Ferrari. Se encontraron en el parking y Ferrari hizo la intención de ir a por Téllez, pero no encontró lo que esperaba. El ex jugador alavesista lo cuenta así: "Me vio detrás suyo y bajó las escaleras echando chispas; no miró para atrás. Pero al final ahí quedo todo"

Una más reciente sucedió en el parking del Santiago Bernabéu con Mourinho y Teixeira Vitienes de protagonistas. El entrenador luso, nada contento con la actuación del colegiado, ni corto ni perezoso lo esperó en su coche para pedirle explicaciones por el arbitraje. De dicha instantanea se hicieron eco los medios de comunicación al día siguiente, lo que levantó críticas de todos los colores hacia el entrenador portugués.

Tres historias, no muy diferentes en el fondo y en las formas, que de alguna forma u otra unen a Messi, Mourinho y Ferrari en un parking. Seguro que con el tiempo habrá alguna más.

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